Entre montañas, bosques y el sonido constante del Arroyo del Manzano, el paraje Charra Ruca ofrece una postal poco conocida del norte neuquino. Allí, sobre la Ruta Provincial 39 y a solo siete kilómetros de Huinganco, funciona el criadero de truchas Las Piedritas, un emprendimiento familiar que desde hace más de 20 años une producción, gastronomía y turismo rural.
La propuesta es simple, pero única: conocer de cerca el proceso de crianza de las truchas y sentarse a la mesa para probar un producto que nace en el mismo lugar donde luego llega al plato.
El emprendimiento es llevado adelante por Reinerio Villanueva, quien transformó un proyecto productivo en una experiencia para viajeros que buscan conectar con la naturaleza y descubrir sabores regionales.
Truchas criadas con agua pura de montaña
Las condiciones naturales del lugar son una de las claves del emprendimiento. Las truchas crecen en aguas frías y cristalinas provenientes del Arroyo del Manzano, un ambiente que favorece una producción cuidada y de alta calidad.
Actualmente, Las Piedritas mantiene alrededor de 1.700 ejemplares. El proceso de crecimiento requiere paciencia: desde que llegan como alevinos hasta alcanzar el tamaño ideal para consumo pueden pasar entre 18 meses y dos años.
La temperatura del agua hace que el crecimiento sea más lento que en otros sistemas productivos, pero también aporta características especiales a la carne: una textura firme, buen color y un producto valorado por quienes buscan gastronomía auténtica.
El objetivo del emprendimiento no es producir en grandes cantidades, sino conservar un equilibrio con el entorno. Por eso la capacidad proyectada se mantiene entre 2.500 y 3.000 truchas, según las condiciones del agua y cada temporada.
Del criadero al plato: una propuesta gastronómica con identidad neuquina
Uno de los grandes atractivos para los visitantes es la posibilidad de disfrutar la trucha recién preparada en la parrilla del predio.
La especialidad de Las Piedritas es la trucha despinada, abierta tipo mariposa, acompañada con crema de roquefort y papas al horno. Un plato que se convirtió en la marca registrada del lugar y que durante el verano recibe turistas que llegan desde distintos puntos del país.
La experiencia gastronómica combina tres elementos que definen al norte neuquino: paisaje cordillerano, producción local y cocina regional.
Además, el emprendimiento trabaja para recuperar una tradición que supo distinguirlo: la elaboración artesanal de trucha ahumada, una alternativa que podría volver a ofrecerse con nuevas herramientas de conservación y envasado.
Huinganco y el norte neuquino, una escapada para descubrir
El criadero Las Piedritas forma parte de un circuito turístico que invita a conocer una zona de Neuquén marcada por la tranquilidad, los paisajes naturales y las experiencias rurales.
Quienes visitan Huinganco pueden combinar la salida gastronómica con recorridos por senderos, miradores, arroyos y otros atractivos del Alto Neuquén.
La región es ideal para escapadas durante primavera y verano, cuando las temperaturas permiten disfrutar actividades al aire libre, aunque la belleza del paisaje cordillerano convierte al destino en una opción atractiva durante todo el año.
Información útil para visitar el criadero de truchas Las Piedritas
- Ubicación: Paraje Charra Ruca, sobre Ruta Provincial 39, a 7 kilómetros de Huinganco.
- Temporada recomendada: primavera y verano, especialmente para disfrutar actividades al aire libre y la gastronomía del lugar.
- Actividad principal: Visita al criadero y degustación de trucha fresca.
- Gastronomía destacada: trucha despinada tipo mariposa con crema de roquefort y papas al horno.
Para quienes recorren el norte neuquino, Las Piedritas representa una parada diferente: una experiencia donde la comida cuenta una historia y cada plato refleja años de trabajo junto al paisaje de montaña.