Quiso cumplir el sueño del auto propio para su familia y terminó en una pesadilla. En enero de 2020, un hombre llegó a una concesionaria de Neuquén decidido a comprar un Ford Ka 0 km, equipado y moderno. La propuesta era clara y tentadora: tecnología, confort y la garantía de estrenar vehículo.
El vendedor no escatimó detalles. Le ofreció un modelo con pantalla táctil, sensores de estacionamiento y comandos por voz. El cliente confió, pagó gran parte del valor en efectivo y firmó el contrato convencido de que se llevaba un auto de última generación.
Pero el golpe llegó el día de la entrega. El vehículo no tenía los accesorios prometidos y, peor aún, ya había sido patentado a nombre de otra firma. No era un “0 km” real. Era un auto con historia previa, algo que nunca le informaron.
La indignación derivó en una demanda que llegó al fuero Civil de Roca. Allí, la Justicia analizó el caso y falló a favor del consumidor, obligando tanto a la concesionaria como a Ford Argentina a responder por el incumplimiento.
La sentencia fue contundente: deberán entregar un vehículo equivalente al originalmente ofrecido, o uno similar actualizado, hacerse cargo de todos los gastos y recibir el auto en cuestión. Todo, bajo su responsabilidad.
Una pericia mecánica resultó clave para el fallo. Confirmó que el vehículo entregado no contaba con las prestaciones incluidas en la oferta y que había sido patentado previamente. Incluso, testigos reconocieron prácticas de autopatentamiento, aunque no pudieron asegurar que el cliente hubiera sido informado.
El juez no dejó lugar a dudas: hubo incumplimiento contractual, falta de información y un trato indigno hacia el consumidor. También rechazó la defensa de Ford y remarcó que toda la cadena de comercialización es responsable.