La calma duró poco. Apenas unos días después de los despidos que sacudieron a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el conflicto volvió a estallar en Bariloche. Frente al ingreso del Centro Atómico, trabajadores, investigadores, gremios y referentes políticos se reunieron otra vez para reclamar la reincorporación de los cesanteados y advertir que el ajuste golpea de lleno a uno de los principales centros científicos del país.
El epicentro de la protesta fue el acceso sobre la avenida Bustillo, donde se realizó un abrazo simbólico acompañado por una olla popular. La imagen se repitió casi una semana después de que 62 trabajadores de la CNEA en todo el país recibieran la notificación de que sus contratos no continuarían. De ese total, alrededor de una veintena prestaba funciones en Bariloche.
La decisión cayó como un balde de agua fría. Las notificaciones llegaron por correo electrónico el último día de junio y provocaron una inmediata reacción de los trabajadores en distintas sedes del organismo. Desde entonces, las manifestaciones se multiplicaron, aunque hasta ahora no hubo señales de que las autoridades nacionales revisen la medida.
Desde la conducción de la CNEA sostienen que se trató de contratos a plazo fijo que simplemente no fueron renovados y aseguran que las desvinculaciones no alcanzaron a personal técnico especializado. Sin embargo, esa explicación choca con la versión que sostienen quienes trabajan en el organismo. Afirman que entre los cesanteados hay profesionales, personal con funciones específicas y agentes con varios años de trayectoria.
El reclamo ya trascendió el ámbito gremial. Legisladores nacionales, dirigentes provinciales y concejales opositores acompañaron la protesta y cuestionaron lo que consideran un nuevo golpe contra el sistema científico argentino. A esa preocupación se sumó en las últimas horas un pronunciamiento de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que advirtió sobre el deterioro de los organismos dedicados a la investigación y el desarrollo.
En paralelo, otro conflicto sigue abierto. Semanas atrás también había generado repercusión la desvinculación de un delegado sindical que prestaba servicios mediante una empresa tercerizada en el área de mantenimiento del Centro Atómico, un caso que continúa generando cuestionamientos.
Mientras en el ingreso del predio se desarrollaba la protesta, la CNEA difundía en sus canales oficiales la visita de autoridades del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que recorrieron instalaciones estratégicas del organismo, incluido el Centro Atómico Bariloche, donde conocieron proyectos vinculados al reciclado mediante tecnología nuclear y el desarrollo del reactor RA-10.
Dos postales muy distintas quedaron así expuestas el mismo día: puertas adentro, una agenda de cooperación científica internacional; puertas afuera, trabajadores reclamando por su continuidad laboral y un conflicto que, lejos de apagarse, suma nuevos capítulos.