El gobierno de la provincia de Neuquén decidió prorrogar la emergencia agraria y el desastre agrario por sequía en todo el territorio provincial, con excepción de los valles irrigados de los departamentos Añelo y Confluencia para las actividades agropecuarias. La medida fue oficializada mediante el decreto 862/2026 y tendrá vigencia durante seis meses a partir del 1 de julio.
La decisión fue adoptada por el gobernador Rolando Figueroa con el objetivo de sostener herramientas de asistencia para los productores afectados por la prolongada falta de precipitaciones y la escasez de recursos hídricos que impactan sobre la actividad agropecuaria.
Qué productores podrán acceder a los beneficios
La prórroga se enmarca en las disposiciones de la Ley 3.117 y los decretos provinciales 1.303/2025 y 17/2026. El régimen alcanza a aquellos productores que cuenten con certificado de emergencia o desastre agrario, documento que acredita el nivel de afectación sufrido en sus establecimientos productivos.
Desde el gobierno provincial indicaron que la continuidad de la medida permitirá sostener acciones orientadas a la recuperación productiva y a la mitigación de los efectos de la sequía en distintas regiones del interior neuquino.
Informes técnicos confirman un escenario crítico
La decisión oficial se apoya en informes elaborados por organismos especializados que advierten sobre la persistencia de condiciones climáticas desfavorables. Uno de ellos fue elaborado por la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), que informó que las precipitaciones registradas durante los últimos ciclos fueron insuficientes para recuperar los niveles hídricos de las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Collón Curá.
El reporte destaca que cerca del 70 por ciento de las lluvias y nevadas anuales en esas cuencas se producen entre mayo y agosto, período que durante 2025 presentó registros muy por debajo de los valores históricos.
Como consecuencia, los caudales de los principales cursos de agua de la provincia evidencian un marcado déficit hidrológico. En algunos sectores de las cuencas del Neuquén y del Collón Curá se registraron caudales diarios iguales o incluso inferiores a los mínimos históricos relevados en 1998.
Menos pasturas y complicaciones para la ganadería
A los problemas vinculados con la disponibilidad de agua se suma la reducción de la oferta forrajera para el ganado. Informes técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) señalan que la escasa acumulación de nieve y las precipitaciones deficitarias continúan afectando la regeneración de pastizales y especies vegetales utilizadas para la alimentación animal.
Además, técnicos de la subsecretaría de Producción que recorren regularmente establecimientos rurales observaron una disminución en la cantidad y calidad de la floración de especies nativas e implantadas, un factor que impacta directamente en la productividad ganadera y en las economías regionales.
Preocupación en el interior de Neuquén
La medida tiene especial relevancia para productores de las zonas centro, norte y cordillerana de la provincia, donde la ganadería extensiva constituye una de las principales actividades económicas.
La continuidad de la emergencia busca brindar previsibilidad a los establecimientos afectados mientras persisten los efectos de una sequía. Según los organismos técnicos, este flagelo mantiene condiciones estructurales que podrían extenderse durante los próximos meses.