Un molusco extinto que habitó la Patagonia argentina hace 185 millones de años acaba de ser detallado y bautizado por científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP).
Se trata de Opisoma romeroi, un pariente de las actuales almejas cuyo estudio fue publicado en la revista Journal of Paleontology. El fósil fue hallado en un sitio llamado Cerro Granito, en Neuquén, y permaneció guardado durante más de 40 años en el Museo Provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan A. Olsacher” de Zapala (MOZ) y en un repositorio institucional de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Se supo que el molusco estudiado tiene varias particularidades que lo distinguen de otras especies conocidas pertenecientes al mismo género.
“El sitio en el que apareció es muy singular, ya que hasta ahora el lugar más austral en el que se habían reportado hallazgos similares es un yacimiento paleontológico en Chile, pero a la altura de Catamarca, es decir mucho más al norte”, explicó Valentina Cuesta, primera autora del trabajo, y detalla:
Las características del molusco gigante que habitó la Patagonia hace 185 millones de años
“El rasgo más saliente es su gigantismo: mide 18 centímetros de longitud, contra los 2 o 3 centímetros de tamaño que suelen tener otros registros”.
Desde el CONICET La Plata explican que O. romeroi es un bivalvo, un tipo de molusco marino, concretamente un animal invertebrado como las actuales almejas u ostras, con un cuerpo blando recubierto por una caparazón calcárea formada por dos partes o valvas laterales simétricas unidas por una estructura tipo bisagra que se cierran y abren por acción de un músculo y ligamentos elásticos.
“Tiene una forma rara; parece un corazón, y es muy pesada debido a la gran cantidad de carbonato de calcio concentrado en uno de los lados, lo cual indica que vivía semienterrada”, detalló Cuesta y añadió que: “Hay ciertas partes que sobresalen y que, sumadas a lo que se conoce sobre el modo de vida de especies actuales con adaptaciones similares, nos hacen inferir que mantenía una relación simbiótica con organismos fotosintéticos”.
En ese sentido, la investigación postula que O. romeroi habría vivido en una relación fotosimbiótica con microalgas productoras de oxígeno en un mar tranquilo de aguas poco profundas.