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Viernes 10 de Abril, Neuquén, Argentina
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El día que Copahue tuvo una fugaz calle calefaccionada

La villa termal Copahue tuvo su calle principal calefaccionada con vapor surgido de pozos geotermales, con una inversión millonaria en dólares.

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En los actos 13º aniversario de Caviahue-Copahue, el 9 de abril de 1999, el gobernador Felipe Sapag, y el jefe comunal de esas localidades, Oscar Mansegosa, inauguraron una “línea de vapor” instalada para calefaccionar la calle principal del complejo termal neuquino: un “vaporducto” de 2.400 metros conectado directamente a un pozo geotermal, ideado y concretado para mantener la nieve a raya durante, al menos, una parte, del duro invierno en esas altitudes.

Los primeros 500 metros de tendido de caños con vapor para elevar la temperatura y mantener la calle libre de nieve, dieron buen resultado: funcionó, con temperaturas ambientes de 20 grados bajo cero. Se dijo entonces: “La importancia del emprendimiento radica en que, al prolongarse el tiempo útil de la temporada de baños termales, se generarán nuevas expectativas en los sectores vinculados a inversiones turísticas”.

La obra había sido ejecutada por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), y se detalló de la siguiente manera: un vaporducto de 2.400 metros de longitud, desde el pozo COP II; con la colocación de 578 losas radiantes, y la construcción de un canal perimetral de descarga. El consumo de vapor requerido para la totalidad del proyecto, que estimaba 1.880 metros lineales de losa radiante, era de 23 toneladas por hora.

Como el COP II, el pozo inicial, producía 10 toneladas de vapor por hora, se planificó la construcción de otro pozo, el COP IV. Para el transporte de vapor desde los pozos (con registros de temperatura de 455 grados farenheit) se construyó una cañería de 2.396 metros lineales, de 10 pulgadas de diámetro, una estructura de acero al carbono, por la que podían trasladarse 38 toneladas de vapor por hora, a 184 grados centígrados de temperatura.

Los trabajos para el original esquema se iniciaron en 1997, cuando el gobierno de la provincia convocó a la ENSI a estudiar la factibilidad técnica del proyecto. Llegaron a trabajar en la obra hasta 200 operarios. El otro pozo que fue necesario perforar para concretar el proyecto (el COP IV) se hizo en 1998, y esa obra estuvo a cargo de la empresa Pride International.

La inversión para el proyecto fue, según se informó entonces, de unos seis millones de dólares. Todo fue parte de un desarrollo de aprovechamiento de energía geotermal del volcán, que comenzó en la década del ’80, con un convenio con la empresa JICA, de Japón, cuando gobernó la provincia Pedro Salvatori. Ya con Sapag en su última gestión, y poco antes de dejar el gobierno, se inauguró la “calle calefaccionada”. ¿Quién era el subsecretario de Energía de la provincia, entonces? El ingeniero Ruben Etcheverry.

Pero tantos dólares, tanto trabajo, y tanto optimismo, no alcanzaron. El sistema se fue deteriorando. Cuando se preguntó qué pasaba, se habló de corrosión en los caños, un factor que no se había considerado lo suficiente. Pero tampoco hubo explicaciones precisas. Ese año, 1999, hubo elecciones y las ganó Jorge Sobisch, y el proyecto geotermal se fue desvaneciendo, como el vapor que lo originaba.

 

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