Las elecciones en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) dejaron más dudas que certezas. Para Nicolás Martínez, candidato de la lista Celeste y Blanca, referente opositor en la institución, el proceso estuvo atravesado por irregularidades que ponen en jaque la transparencia y la credibilidad de los resultados.
Los comicios del 15 y 16 de marzo definían por primera vez la conformación del Consejo Superior. El oficialismo,, con el normalizador Gerardo Blanes, se proclamó ganador esa misma noche, aunque en realidad el reparto de bancas fue un empate en ocho con el frente opositor. Según Martínez, esa proclamación apresurada buscó instalar un relato favorable en los medios locales, sostenido por la maquinaria comunicacional del Estado.
El opositor enumera una serie de hechos que, a su entender, configuran un escenario de fraude:
-
La incorporación de alumnos de talleres como votantes, desplazando a los estudiantes regulares reconocidos por la Ley de Educación Superior.
-
Una Junta Electoral integrada por dirigentes oficialistas, encabezada por Ricardo Casanova, ex jefe de campaña de Gerardo Blanes en su gestión como legislador provinvial.
-
Concursos docentes con difusión mínima, que terminaron beneficiando al propio rector Blanes, su pareja y miembros de su entorno.
-
La ausencia de urnas en el escrutinio definitivo y autoridades de mesa con serias irregularidades.
Martínez sostiene que el resultado fue un clima de movilización estudiantil y sindical, con protestas en las calles y denuncias penales contra funcionarios de la Junta Electoral. "No están las urnas", fue el reclamo que acompañó el escrutinio del 20 de marzo, mientras la oposición exige revisar certificados que nunca se presentaron.
La relacion con el Sorismo
Martínez intentó desmentir el apoyo de la familia Soria a la lista Celeste y Blanca. "Hipótesis que aparece como insuficiente y poco verosímil, al menos con un peronismo provincial que no encuentra unidad y que poco puede atender a problemas domésticos que lo pueden desgastar", explicó. Y continuó "una polarización reduccionista que pretende obligar a tomar parte a algún distraído, pero que no alcanza para comprender la complejidad de la transformación política de la universidad".
Aunque no lo negó de manera directa el apoyo de la familia que mantiene el poder en el municipio de Roca desde 2003, para Martínez eso "sirve sí, acaso, para entender lo relevante que es para el tablero provincial lo que aquí está en juego. Agitar el fantasma del sorismo como un escudo para guarecerse en la figura de un enemigo conocido".
Con la crisis política institucional desatada, la puja por el IUPA parece que se definirá en la Justicia. De todas maneras Blanes anticipó que mantiene la convocatoria al Consejo Superior prevista para el 30 de marzo, conformado por los resultados presentados por la Junta Electoral.