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Viernes 13 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Lo escracharon en WhatsApp por vender un juguete sexual de su mujer

Un hombre intentó vender por WhatsApp un colchón y un consolador que, según dijo, había encontrado en la basura. Pero una mujer apareció en el mismo chat y reveló que el juguete sexual era suyo.

Viernes, 13 de marzo de 2026 a las 11:41
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La historia explotó en un grupo de compra y venta de Allen, cuando un hombre ofreció un colchón de dos plazas y un consolador asegurando que los había encontrado en un contenedor del populoso barrio Santa Catalina Pero la dueña apareció en el mismo chat de WhatsApp y aclaró que uno de los objetos sí estaba tirado, pero que el juguete sexual salió directamente de su mesita de luz.

Todo comenzó cuando un hombre publicó en un grupo de WhatsApp del barrio que tenía para vender un colchón de dos plazas y un consolador. Según explicó en el mensaje, ambos objetos los había encontrado en los contenedores de basura de la zona.

En principio, la oferta pasó casi desapercibida. De hecho, muchos participantes del chat interpretaron que se trataba de otro caso del clásico “reciclaje urbano”: vecinos que rescatan cosas tiradas y luego las revenden por unos pesos. Sin embargo, la situación se agravó cuando apareció en la conversación una mujer que aseguró reconocer uno de los objetos.

Según el chat que después terminó viralizado en redes, la mujer aclaró de inmediato que el colchón sí había sido tirado a la basura. Pero el consolador, dijo sin vueltas, no había salido de ningún contenedor. Por el contrario, explicó que estaba en su casa y que alguien lo había sacado de su mesita de luz.

A partir de ese momento, el grupo de WhatsApp explotó. Entre bromas, incredulidad y comentarios cargados de ironía, uno de los participantes lanzó la frase que terminó de desatar las carcajadas virtuales: "O sea… te robó tu marido".

Lejos de terminar ahí, la conversación siguió escalando con un intercambio que dejó al descubierto una situación tan insólita como incómoda. En uno de los mensajes finales, alguien intentó poner orden con una frase que retrató la escena completa: “Los dos son adictos, hablen entre ustedes… pero él lo tiene”.

Finalmente, la historia terminó convertida en material viral y comenzó a circular por distintas redes sociales como uno de esos episodios que parecen imposibles pero que, cada tanto, aparecen en los grupos de barrio.

Porque si algo dejó esta historia como enseñanza, entre risas y sorpresa, es que cuando alguien decide emprender vendiendo cosas “encontradas”, primero conviene asegurarse de un detalle clave: que realmente hayan salido de la basura y no de la mesa de luz de su propia casa.

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