La investigación por el robo de 600 mil dólares a una jubilada en Santa Rosa terminó poniendo en el centro de la escena a un nombre conocido en el mundo policial del Alto Valle: Nair Alejandro Vives, un hombre de General Roca que acumula antecedentes por violentos asaltos y que ahora vuelve a quedar bajo sospecha como uno de los integrantes de la banda que protagonizó el millonario golpe.
Su captura fue el último capítulo de una investigación que siguió pistas entre Roca, Cipolletti y Neuquén, hasta llegar al sospechoso que los investigadores pampeanos consideran una pieza clave del rompecabezas. Pero el nombre de Vives no apareció de la nada en la causa.
Violenta entradera en Neuquén
Uno de los antecedentes más graves de Vives ocurrió en Neuquén, donde fue condenado por un brutal asalto ocurrido el 24 de febrero de 2017. Ese día una banda de cinco delincuentes protagonizó una violenta entradera contra una mujer de 91 años, a quien redujeron dentro de su casa tras engañarla haciéndose pasar por trabajadores. Fue atada, amordazada y amenazada con armas de fuego mientras exigían dólares.
Antes del ataque a la anciana, los ladrones habían reducido a cuatro albañiles que trabajaban en una obra lindera, a quienes golpearon y encerraron en un baño. La banda fue detenida tras una persecución policial y entre los acusados estaba Nair Alejandro Vives, quien terminó condenado como coautor de robo doblemente calificado por el uso de arma de fuego y por ser cometido en poblado y en banda. La pena que recibió fue cuatro años de prisión efectiva.
Libertad asistida y otra condena
La justicia de Neuquén lo benefició con libertad condicional en 2019. Y para no caer de nuevo, buscó otros horizontes. Sin embargo fue atrapado en Punta Alta por la Policía Bonaerense. El Volkswagen Vento en el que andaba estaba marcado por los investigadores en varios hechos. Andaban detrás de una banda que hacía entraderas.
Cuando lo atraparon, lo acompañaba su papá José Alejandro, un ex policía de Río Negro, expulsado de la fuerza tras comprobarse delitos graves. En el interior del auto encontraron una pistola 9 milímetros, robada a un policia bonaerense, proyectiles, un cuchillo, varios celulares y handys con la frecuencia policial.
El apellido Vives tampoco es desconocido para los viejos archivos policiales. el padre de Nair, era celador en la ex Alcaidía de Roca. En los años 90 terminó condenado por peculado y asociación ilícita, tras comprobarse que entregaba armas a delincuentes de la región.
Tras caer en Punta Alta, Nair perdió inmediatamente el beneficio y regresó a la U-11 del Parque Industrial de Neuquén. Tras agotar la pena, aún le quedaban pendientes los hechos en el sur bonaerense, por lo que fue trasladado a Bahía Blanca y de ahi a Santa Rosa, donde quedó alojado en la Colonia Penal U4 de la capital pampeana. De allí salió el 14 de octubre del año pasado.
Libertad y un nuevo hecho
Tras cumplir condena, Vives volvió a aparecer en el radar policial. Según los investigadores, había recuperado la libertad poco antes del robo que hoy investiga la Justicia pampeana. Ese nuevo episodio ocurrió el 30 de octubre de 2025, cuando dos delincuentes irrumpieron en la casa de una jubilada en Santa Rosa y se llevaron 600 mil dólares, además de joyas de oro y otros objetos de valor.
El golpe fue preciso, rápido y con información previa sobre el dinero que tenía la víctima. Para los investigadores, no fue improvisado. Las pistas condujeron hacia el Alto Valle.
El rompecabezas
La causa por el robo millonario a la jubilada pampeana todavía está abierta. Los investigadores intentan reconstruir el circuito de comunicaciones, los movimientos del dinero y los posibles cómplices. La Policía de Neuquén y la de Río Negro colaboraron en la investigación y de manera conjunta entre las tres fuerzas analizan las conexiones entre la entradera en Santa Rosa y hechos similares ocurridos en la región.
Entre los seis allanamientos realizados en el Alto Valle, se realizó un procedimiento en la cárcel de Cipolletti, donde está detenido uno de los acusados por la entradera sufrida por Juan Carlos "El Cheva" Gorini y su esposa María Ladavaz, en su vivienda de la calle Brentana de Cipolletti, en la que están involucrados y cumpliendo prisión preventiva dos policías en actividad. Los investigadores apuntan a una banda mixta con delincuentes de distintas ciudades e integrantes de las fuerzas, y sin una integración fija, además de colaboración de mano de obra local.