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Lunes 23 de Marzo, Neuquén, Argentina
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La historia detrás de cada vino: 65 años y una historia marcada por la tierra

Trabaja desde joven en el campo y hoy es parte clave de un viñedo en la Confluencia. Su historia resume la reconversión productiva del Alto Valle y el valor de un oficio aprendido desde la infancia.

Lunes, 23 de marzo de 2026 a las 18:58
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Oscar, las manos detrás de las botellas.

Sobre la confluencia de Neuquén, entre los valles y ríos, se levantan las hectáreas de la Bodega Mabellini Wines, las cuales recorre cada mañana Oscar Carlos Ferrara para supervisar la cosecha y el campo. A punto de cumplir 65 años, se destacan por la paciencia con el oficio que fue heredado desde la infancia.

Oscar trabaja en el lugar desde 2011. Cuenta que antes de que las vides ocuparan el terreno, allí crecían plantaciones de pera, manzana y ciruela. Hace alrededor de ocho años comenzó la reconversión hacia el viñedo, y desde entonces el trabajo cotidiano adquirió nuevos ritmos ligados al ciclo de la uva.

Sin embargo su relación con las tareas rurales comenzó mucho antes. De chico vivía en la zona de chacras en el Alto Valle, donde el trabajo con la tierra formaba parte de la vida diaria. Aquellas primeras experiencias hoy se traducen en un conocimiento práctico que aplica cada jornada en el viñedo.

El día de trabajo empieza temprano. Junto a otros compañeros, Carlos cumple una rutina que se repite a lo largo del año: de 8 a 12 y de 14 a 18. Maneja el tractor, riega las plantas y se ocupa de múltiples tareas junto a un amplio equipo conformado por jóvenes neuquinos que permite que el viñedo crezca en condiciones. En tiempos de vendimia, la actividad se intensifica.

Cuando termina la cosecha, comienza una nueva etapa. “Primero desbrozamos, pasamos la rastra de discos y después esperamos la poda”, explica. Esa tarea se realiza generalmente en los primeros días de junio y puede extenderse durante casi dos meses. Mientras tanto, también se tensan alambres, se reemplazan postes dañados y se acomodan las estructuras del viñedo para la próxima temporada.

Luego llega la brotación, en esa etapa se retiran los brotes de la parte baja de la planta y se levantan los móviles que sostienen las vides. Con el crecimiento de las plantas, el trabajo continúa envolviendo los sarmientos para guiar su desarrollo.

Cuando se le pregunta por los vinos de la bodega, no duda: “El que más probé fue el Blend de Blancas”.

Carlos Parra sigue trabajando cada día como lo hizo desde joven, con dedicación silenciosa y con la certeza de que detrás de cada botella también hay historias de campo y de vida.

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