El comienzo de julio confirmó el escenario de frío extremo en la Patagonia y la provincia volvió a destacarse en el ranking nacional de temperaturas mínimas. La localidad de Maquinchao se convirtió en la ciudad más fría del país al marcar -11,8 °C durante la madrugada, con humedad plena. Este registro la posiciona como epicentro del invierno argentino y refleja la intensidad de las heladas en la Región Sur.
En la zona cordillerana, San Carlos de Bariloche alcanzó -9,2 °C, con una sensación térmica de -14 °C y 70% de humedad. El dato la ubicó entre las ciudades más frías del país y evidenció el impacto del frío en el turismo y la vida cotidiana.
Los valores extremos de Río Negro se sumaron a los de otras provincias patagónicas como Esquel (-9,2 °C) en Chubut y El Calafate (-7,6 °C) en Santa Cruz, aunque fueron las ciudades rionegrinas las que marcaron las mínimas más bajas del país.
El inicio de julio confirma la tendencia de jornadas con heladas intensas en gran parte de la Patagonia, lo que impacta en la producción agropecuaria, los servicios básicos y la circulación vial. Las autoridades meteorológicas recomendaron extremar precauciones frente a las bajas temperaturas y anticiparon que las condiciones podrían repetirse en los próximos días.
Además, el contraste climático dentro de Río Negro muestra la amplitud térmica provincial: mientras en la Región Sur se registraron temperaturas bajo cero extremas, en el Alto Valle las condiciones fueron más moderadas, aunque igualmente frías en las primeras horas de la mañana. Este escenario obliga a cada zona a adoptar medidas específicas frente al invierno, desde el cuidado de cultivos y animales hasta la prevención de riesgos en rutas y calles.