Después de una larga pelea judicial y médica, una mujer de General Roca logró que el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro ordenara al Ministerio de Salud entregarle injertos de piel porcina necesarios para una cirugía reconstructiva en una de sus piernas.
El reclamo, ante la Justicia
En primera instancia, la Justicia había rechazado el amparo al considerar que no estaban acreditados los requisitos de urgencia y peligro irreparable. Para fundamentar esa decisión se había utilizado un antecedente del propio STJ. Sin embargo, el Superior Tribunal sostuvo que aquel caso era completamente distinto.
Los jueces remarcaron que, en el antecedente citado, el Ministerio de Salud había demostrado gestiones concretas para conseguir los insumos requeridos, incluyendo llamados a contratación y documentación sobre los intentos de compra. En cambio, en este expediente señalaron que apenas existía un pedido de cotización realizado en enero de 2026, un año después de la solicitud médica inicial.
Además, el fallo cuestionó que no hubiera explicaciones sobre la demora ni documentación que demostrara medidas reales para conseguir los injertos. El STJ también tuvo especialmente en cuenta que el formulario médico estaba firmado por el especialista tratante, la auditoría médica y la dirección hospitalaria, y que todos coincidían en señalar el carácter urgente de la cirugía reconstructiva.
La postura del STJ sobre la provisión del material
Para el máximo tribunal rionegrino, la situación de salud de la paciente justificaba plenamente la intervención judicial. Los informes médicos describieron una “herida grave” que requería una operación “a la brevedad posible”.
Por eso, el STJ resolvió hacer lugar a la apelación, revocar la sentencia anterior y ordenar directamente la provisión del material, sin devolver el expediente a otra instancia judicial para evitar más demoras.