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Lunes 30 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Una invasión de gatos no lo dejaba dormir, espantó a sus inquilinos y el vecino terminó condenado

Un vecino de Ingeniero Huergo denunció que los gatos de la casa lindera convertían sus noches en un infierno. Los maullidos, peleas y excrementos sobre el techo terminaron ahuyentando a sus inquilinos.

Lunes, 30 de marzo de 2026 a las 16:38
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El hombre aseguró que desde 2023 sufría ruidos constantes, peleas nocturnas y suciedad.

Las noches en una casa de Ingeniero Huergo dejaron de ser tranquilas hace tiempo. Lo que empezaba con algunos maullidos terminó convirtiéndose, según relató el dueño de la vivienda, en una verdadera pesadilla: gatos corriendo sobre las chapas, peleas a cualquier hora, golpes secos en el techo y excrementos acumulados.

El problema fue tan grave que terminó afectando no solo su descanso, sino también su bolsillo. Según denunció, los gatos provenientes de la vivienda vecina recorrían los techos todas las noches. Saltaban, peleaban y hacían imposible dormir. Uno de los más afectados fue un joven que alquilaba una parte de la propiedad mientras estudiaba y trabajaba.

El inquilino aseguró que no podía descansar por los ruidos nocturnos y finalmente decidió irse. Para evitar que el departamento quedara vacío, el propietario tuvo que bajar el precio del alquiler.

Pero el problema no terminó ahí. Además de las noches sin dormir, el hombre denunció que los animales dejaban suciedad y desechos sobre su techo y patio. Cansado de reclamar, llevó el caso a la Justicia.

El Juzgado de Paz de Ingeniero Huergo hizo lugar a una demanda de menor cuantía por daños y perjuicios derivados de ruidos molestos e inmisiones producidas por animales. La sentencia ordenó a los vecinos indemnizar al hombre y, además, los obligó a tomar medidas para prevenir nuevas molestias.

Durante el juicio, el propietario sostuvo que el conflicto se arrastraba desde 2023 y recordó que incluso existían denuncias previas en el Juzgado de Faltas Municipal, donde ya se habían aplicado sanciones que nunca fueron cumplidas. Del otro lado, los vecinos negaron las acusaciones.

Dijeron que tienen una tenencia responsable, que sus gatos están castrados y que la sobrepoblación de animales en la zona impide atribuirles exclusivamente los hechos denunciados. También acusaron al hombre de exagerar la situación y de hostigar a otros vecinos.

Sin embargo, los testimonios complicaron su defensa. Un inquilino confirmó ante la Justicia que los ruidos eran permanentes, especialmente de noche, y que esa situación fue determinante para mudarse. El juez concluyó que las molestias excedían lo que puede considerarse normal entre vecinos, sobre todo por la frecuencia, el horario y la duración de los episodios.

Además, consideró probado que los vecinos no actuaron pese a las advertencias previas y que esa omisión generó un daño moral y económico al propietario.
 

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