La petrolera Madalena Energy Argentina fue declarada oficialmente en quiebra y dejó al descubierto una crisis que desde hace meses sacudía al negocio hidrocarburífero en la región de Catriel. La firma, que hasta principios de este año operaba las áreas convencionales Rinconada–Puesto Morales, la sentencia se tomó en el Juzgado Civil, Comercial, Minería y Sucesiones 3 de Cipolletti, mientras la Provincia ya avanzaba contrarreloj para evitar un derrumbe operativo y laboral en una de las zonas petroleras más sensibles de Río Negro.
La resolución judicial se conoció el pasado 6 de mayo dentro del expediente “Madalena Energy Argentina S.R.L. s/ Quiebra” y confirmó lo que dentro del ambiente petrolero ya se comentaba desde hacía tiempo: la empresa venía golpeada por una profunda crisis financiera, con dificultades para sostener inversiones, cumplir obligaciones económicas y mantener actividad en los yacimientos cercanos a Catriel, contra el río Colorado.
Además, el fallo dispuso el sorteo de síndico para el próximo miércoles 13 de mayo y fijó como fecha límite el 10 de julio para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos. También ordenó medidas sobre bienes, cuentas y documentación de la firma, junto con restricciones patrimoniales típicas de un proceso concursal que terminó explotando en medio de una delicada transición operativa. Además, la sentencia firmada por el juez Subrogante Mauro Marinucci, prohibe la salida del país de los socios mayoritarios de la empresa, Juan Manuel Guerrero y Víctor Mariano Zúñiga.
Sin embargo, el dato político y económico más fuerte es que el Gobierno de Río Negro ya había comenzado a mover piezas antes de que llegara la quiebra. Meses atrás, la Provincia decidió no renovar la concesión del área Rinconada–Puesto Morales tras detectar incumplimientos que impedían extender el contrato bajo las condiciones previstas por la legislación provincial.
Esa decisión encendió alarmas dentro del sector petrolero regional. En Catriel, donde cada movimiento en los yacimientos impacta de lleno sobre trabajadores, contratistas y comercios vinculados al petróleo, la incertidumbre comenzó a crecer mientras Madalena mostraba señales cada vez más evidentes de deterioro.
De hecho, distintas fuentes ligadas al sector hidrocarburífero aseguraron que la situación de la empresa era conocida desde hacía meses tanto en ámbitos técnicos como empresariales. La caída de inversiones, la baja actividad y los problemas financieros ya formaban parte de las conversaciones habituales en un escenario donde muchos daban por inevitable el desenlace judicial.
Por eso, desde el Gobierno provincial buscaron adelantarse a una posible paralización total de las operaciones. Según indicaron fuentes oficiales, la transición comenzó antes del colapso justamente para evitar que la crisis terminara golpeando aún más fuerte sobre la producción y el empleo en la región.
En paralelo, Río Negro avanzó con una nueva licitación para garantizar continuidad operativa en las áreas maduras que explotaba Madalena. El 2 de marzo, la Provincia informó que varias empresas habían presentado ofertas por distintos bloques petroleros, entre ellos Rinconada–Puesto Morales, en medio de un proceso que buscó atraer inversiones después de años de baja actividad.
Ahora, la nueva etapa quedaría en manos de Geopetrol, que actualmente completa el proceso de traspaso operativo. Según trascendió, una de las condiciones fijadas por la Provincia estuvo vinculada a la continuidad laboral y al reconocimiento de antigüedad de los trabajadores afectados por el cambio de operador.