Una operación comercial que parecía cerrada terminó con más de 40 millones de pesos desaparecidos y una investigación contrarreloj para intentar recuperar herramientas industriales que se usan en la actividad petrolera.
Todo comenzó cuando un joven de 26 años, oriundo de Neuquén, acordó la venta de equipamiento de alto valor económico y pactó la entrega en la calle Las Azucenas, en el barrio Alta Barda. Del otro lado apareció un supuesto comprador, que le ofreció un comprobante bancario que parecía auténtico. Pero era falso.
La víctima recién descubrió la maniobra después de revisar la cuenta bancaria y comprobar que el dinero jamás había ingresado.
“De presentó una persona en la Comisaría Cuarta, porque había pautado la entrega de equipamiento en el barrio Alta Barda con otra persona”, explicó el comisario inspector Marcos Mazzone durante una entrevista en el programa “La mañana es de LA PRIMERA”, que se emite por la AM550.
Un papel falso y una pérdida millonaria
Según detalló Mazzone, el presunto comprador mostró un comprobante de transferencia que simulaba ser legítimo. La operación parecía normal hasta que la víctima decidió verificar el movimiento con el banco.
“Cuando va a consultar a su banco sobre el depósito que hizo esta persona va con comprobante. No le había transferido nada, el comprobante era apócrifo”, indicó.
Para ese momento, las herramientas ya no estaban.
La mercadería incluía soldadoras industriales, roto percutores y equipos importados utilizados en trabajos de alta exigencia dentro del sector petrolero. El valor total de lo entregado asciende a 28.500 dólares.
“Son herramientas traídas de afuera del país, soldadoras que se usan para la industria petrolera, roto percutores, etc. Herramientas de alto calibre”, precisó el jefe policial.
El allanamiento y las cajas vacías
Tras la denuncia, intervino la Fiscalía de Delitos Económicos y se avanzó con un allanamiento en un domicilio vinculado al sospechoso.
La Policía llegó hasta la vivienda con una orden judicial, pero las herramientas ya no estaban allí.
“Fuimos con orden de allanamiento, pero lamentablemente no pudimos ubicar las herramientas. Solo indicios y blisters de las herramientas”, explicó Mazzone.
En el lugar se encontraba la hija del denunciado. El sospechoso no fue hallado y ahora pesa sobre él una orden de detención.
Tras el procedimiento, la Policía secuestró dos teléfonos celulares y un blister de empaque correspondiente a un martillo demoledor.
Además, la fiscal Tanya Cid resolvió que la mujer sea trasladada a sede policial para cumplir con los trámites judiciales y luego recuperó la libertad, pero quedó vinculada a la investigación.
Una modalidad que se multiplica
Desde la investigación advirtieron que este tipo de maniobras viene creciendo y cada vez apunta a operaciones más grandes y mercadería más costosa.
“Estas metodologías van escalando y se van diversificando”, alertó el coordinador de Seguridad.
Ahora el objetivo de la causa es ubicar el destino de las herramientas antes de que desaparezcan por completo del circuito comercial. Mientras tanto, la investigación sigue abierta y la Policía intenta reconstruir el recorrido del equipamiento valuado en decenas de millones de pesos.