El caso sacude y genera bronca. Mariela Marzano está en el centro de la polémica por haberse hecho pasar por médica durante años. Ahora, mientras la investigación avanza, se juega otra batalla: si sigue con restricciones o si recupera algo de libertad.
Yaer a la mañana, desde la fiscalía fueron claros: quieren que todo siga como está. Sostienen que las medidas actuales son clave para no entorpecer lo que todavía se está investigando. Del otro lado, la defensa pidió lo contrario: que le saquen las limitaciones y adelantó que, si no lo logran, propondrán alternativas.
La acusación es pesada. Según la investigación, la mujer habría trabajado durante seis años atendiendo pacientes sin tener título habilitante. No fue en un solo lugar: pasó por una clínica privada durante años, otra por algunos meses y también por el hospital local.
Pero eso no es todo. En el medio empezaron a aparecer más voces. Familiares de personas que habrían sido atendidas por ella se acercaron a denunciar posibles casos de mala praxis. Dos denuncias ya están en la Fiscalía N° 5 de General Roca y apuntan a la muerte de dos personas que habrían estado bajo el cuidado de Marzano. Eso encendió aún más las alarmas y le dio otro peso al caso.
Por eso, desde la fiscalía insisten en que no es momento de aflojar. Argumentan que necesitan proteger pruebas, documentación y todo lo que pueda servir para reconstruir lo que pasó. Y no solo por la causa principal, sino también por las nuevas denuncias que se suman.
Hoy la mujer lleva una tobillera electrónica, no puede salir del país y tiene que mantenerse en su domicilio. Además, tiene sus bienes inhibidos: ni la casa ni el auto se pueden tocar. Esas son las condiciones que buscan mantener.
La decisión final está cerca. Hoy a las 9, en los tribunales de Roca, el juez dirá si la situación sigue igual o cambia. Mientras tanto, el caso sigue creciendo y deja una pregunta incómoda flotando: cuántos pacientes fueron atendidos sin saber quién estaba del otro lado.