El incendio del depósito de Sakura quedó atrás, pero para quienes viven frente al predio las consecuencias todavía forman parte de la rutina. Cada vez que miran hacia el enorme galpón calcinado, la preocupación vuelve a aparecer.
Sobre la calle Benedetti viven más de 10 vecinos que tienen sus casas frente a una de las paredes que sobrevivió al incendio del 9 de julio. Se trata de un paredón de aproximadamente 10 metros de altura que, según relatan, quedó expuesto tras el siniestro y hoy concentra todas las miradas por el riesgo que podría representar si llegara a ceder.
"No sé si puedo entrar a mi casa"
Andrea vive justo enfrente del depósito incendiado. Desde ese día, asegura que la incertidumbre acompaña cada jornada.
"Estamos preocupados del día uno que pasó esto", contó durante una entrevista con el móvil de AM550.
La vecina explicó que el pronóstico de fuertes vientos para el fin de semana volvió a encender las alarmas.
"Este paredón tiene 10 metros de alto, este fin de semana hay pronóstico de viento fuerte y esto corre riesgo de derrumbe", expresó.
También describió cómo esa situación modifica la vida cotidiana de quienes viven sobre esa cuadra.
"Tengo mucha preocupación, no sé si puedo entrar a mi casa o si se me va a caer algo", afirmó.
El tránsito volvió, pero el temor sigue
Luego de las tareas de emergencia realizadas tras el incendio, el sector permaneció vallado durante varios días. Más tarde, una vez finalizadas las intervenciones consideradas necesarias para recuperar la circulación, la calle volvió a habilitarse al tránsito.
Sin embargo, los vecinos sostienen que el paso constante de vehículos les genera otra inquietud.
"Siguen circulando vehículos por esta zona y generan vibraciones", señaló Andrea.
La mujer explicó que frente al galpón viven varias familias.
"Yo vivo con mi familia, acá al lado tenemos 10 personas más que viven, y también están preocupados porque estamos justo enfrente", indicó.
El recuerdo del incendio todavía está presente
Aunque el fuego fue controlado hace semanas, Andrea aseguró que todavía, en algunos momentos, se perciben olores provenientes del predio.
"Todavía cada tanto se sienten olores a químicos. El peor día fue el del incendio", recordó.
La mujer revivió además cómo atravesó aquellas horas mientras sus hijas permanecían en la vivienda.
"Ese día fue horrible. Yo estaba trabajando y tenía a mis hijas acá en casa. Cuando me avisaron del incendio vine y tuve que sacarlas corriendo con el incendio, con el fuego y vidrios explotando", relató.
Piden que la demolición llegue cuanto antes
Además del temor por el estado de la estructura, la vecina recordó que en ese sector existen otros depósitos y comercios que almacenan distintos materiales.
"Podría haber sido peor porque hay muchos comercios con depósitos con materiales peligrosos. Hay una farmacéutica, al lado una maderera. Podría haber sido más grave", sostuvo.
Mientras esperan novedades sobre el futuro del paredón, el pedido de los vecinos es concreto.
"Si lo van a demoler, que se haga cuanto antes", reclamó.
Tras el incendio, distintas áreas municipales trabajaron en el lugar para contener la emergencia, asegurar el sector y normalizar la circulación una vez concluidas las tareas correspondientes. Ahora, quienes viven frente al predio esperan que la siguiente etapa permita eliminar definitivamente la estructura que, aseguran, continúa siendo motivo de preocupación cada vez que el viento empieza a soplar.