Una mujer de 45 años murió este lunes en Bariloche luego de contraer hantavirus. El caso genera preocupación entre los especialistas porque los síntomas aparecieron cuando ya había finalizado el período de monitoreo preventivo establecido para los contactos estrechos. La paciente era la esposa de un hombre que había padecido la enfermedad semanas atrás y que logró recuperarse tras permanecer internado durante más de un mes.
La noticia causó fuerte impacto en la comunidad sanitaria de la ciudad cordillerana. Durante las primeras horas del domingo, la mujer acudió a la guardia del Hospital Ramón Carrillo con fiebre, dolores musculares y tos. En un principio, el cuadro había sido relacionado con una posible infección urinaria, pero la evolución clínica encendió rápidamente las alarmas.
A medida que avanzaron las horas, los médicos comenzaron a sospechar que podía tratarse de un caso de hantavirus. Por ese motivo, quedó internada en el área de Cuidados Intermedios mientras se realizaban los estudios correspondientes. Finalmente, un análisis de PCR confirmó el diagnóstico.
Sin embargo, la situación se agravó de manera repentina. Durante la mañana de este lunes, la paciente presentó un marcado deterioro respiratorio y fue trasladada de urgencia a la Unidad de Terapia Intensiva. Allí recibió asistencia respiratoria mecánica, aunque los esfuerzos médicos no alcanzaron para revertir el cuadro.
Desde el hospital informaron que la evolución fue extremadamente rápida. Pocas horas después de ingresar a Terapia Intensiva, se confirmó su fallecimiento.
El caso tiene una particularidad que inquieta a los especialistas. La mujer era considerada contacto estrecho de su esposo, un hombre de 45 años que había permanecido internado por hantavirus a principios de mayo. Tras ese diagnóstico, tanto ella como su hijo cumplieron con el aislamiento preventivo y el seguimiento médico estipulado por los protocolos sanitarios.
En aquel momento, los investigadores intentaban determinar dónde se había contagiado el paciente. Inicialmente se evaluó la posibilidad de una exposición durante un viaje al norte del país, pero los estudios posteriores confirmaron que se trataba de la cepa Andes, la variante característica de la Patagonia y una de las pocas en el mundo que puede transmitirse entre personas.
El hombre logró recuperarse y recibió el alta médica. No obstante, cuando parecía que el episodio había quedado atrás, su esposa comenzó a manifestar síntomas compatibles con la enfermedad. Ese detalle convierte al caso en un episodio de especial interés para los equipos sanitarios. La aparición de síntomas fuera del tiempo habitual de vigilancia abre nuevos interrogantes sobre la evolución de la enfermedad y las circunstancias del contagio.