La preocupación por el avance del hantavirus y otras fiebres hemorrágicas virales volvió a poner en alerta a las autoridades sanitarias de América. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizó un taller regional junto a especialistas de 12 países, entre ellos Argentina, con el objetivo de reforzar los sistemas de vigilancia, diagnóstico y respuesta ante estas enfermedades.
El encuentro se desarrolló entre el 1 y el 4 de junio en Panamá y reunió a 55 expertos en epidemiología, laboratorio y zoonosis, quienes analizaron la situación sanitaria actual y trabajaron sobre estrategias para mejorar la detección temprana y el manejo de posibles brotes.
La iniciativa fue organizada en conjunto con el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud de Panamá, el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas ANLIS-Malbrán y el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas Dr. Julio I. Maiztegui de Argentina, además de especialistas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
El hantavirus es una enfermedad viral transmitida principalmente por roedores infectados. En América puede provocar el denominado síndrome pulmonar por hantavirus, una afección poco frecuente pero potencialmente grave, que se adquiere generalmente por inhalación de partículas contaminadas con excretas de roedores.
La OPS recordó que en diciembre de 2025 emitió una alerta epidemiológica luego de detectar un aumento de casos en países endémicos, especialmente en el Cono Sur. Desde entonces, recomendó fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la capacidad diagnóstica y coordinar acciones entre los distintos países de la región.
Las cifras explican la preocupación. Durante 2025, ocho países americanos notificaron 229 casos confirmados y 59 muertes por síndrome pulmonar por hantavirus. En lo que va de 2026, seis países ya reportaron 94 casos y 13 fallecimientos, lo que demuestra que la enfermedad continúa presente y requiere seguimiento permanente.
Uno de los aspectos centrales del taller fue la actualización de las capacidades de laboratorio. Los especialistas trabajaron sobre técnicas moleculares, pruebas serológicas y secuenciación genómica para mejorar la identificación de los virus y optimizar el análisis de brotes.
Además, se realizaron simulacros de investigación epidemiológica que incluyeron búsqueda de casos, rastreo de contactos e identificación de factores de riesgo, integrando la vigilancia sanitaria con estudios ambientales y ecológicos.
La OPS también puso el foco en un episodio reciente: el evento de transmisión internacional asociado a un crucero que partió desde Argentina en abril de este año, situación que obligó a coordinar acciones sanitarias entre distintos países y volvió a evidenciar la importancia de contar con sistemas de vigilancia ágiles y coordinados.
Por el momento, no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico contra el hantavirus. Por eso, las autoridades sanitarias insisten en que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva: evitar el contacto con roedores, mantener limpios los espacios cerrados y extremar las medidas de higiene en áreas rurales o de riesgo.
El mensaje de la OPS es claro: frente a enfermedades poco frecuentes, pero potencialmente mortales, la vigilancia temprana y la cooperación internacional siguen siendo las principales herramientas para reducir riesgos y proteger a la población.