En medio de una fuerte caída de la recaudación y un escenario económico cada vez más asfixiante, el Gobierno nacional oficializó un adelanto de fondos a Río Negro y otras once provincias, aunque lejos de tratarse de una ayuda directa, se trata de un crédito por $400.000 millones con una tasa del 15% que será descontado automáticamente de la coparticipación, en un contexto donde la provincia ya perdió más de $29.363 millones en el primer trimestre del año.
La medida quedó plasmada en el decreto 219/2026 publicado en el Boletín Oficial, y forma parte de una estrategia del Ministerio de Economía, en conjunto con Interior, para contener el impacto del derrumbe de los ingresos en las provincias. Sin embargo, el alivio llega con letra chica: los gobernadores debieron autorizar previamente a Nación a retener los fondos de manera directa, sin margen de negociación futura.
Pero además, el dato que enciende las alarmas es el contexto en el que se toma esta decisión. Según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación tributaria nacional cayó un 8% en términos reales durante el primer trimestre de 2026, golpeando de lleno a las provincias que dependen de la coparticipación. Es decir, entra menos plata a Nación y automáticamente llega menos a las arcas provinciales.
En ese escenario, Río Negro aparece entre las más afectadas. De acuerdo a datos del propio Ministerio de Hacienda provincial, la pérdida acumulada alcanzó los $29.363 millones en términos reales en comparación con el mismo período de 2025. Y lo más preocupante no es solo el número, sino la tendencia: la caída fue constante mes a mes, sin señales de recuperación.
Enero abrió el año con un rojo de $11.707 millones, febrero profundizó la caída con otros $10.666 millones y marzo cerró con una pérdida de $6.990 millones. Aunque el ritmo parece desacelerarse, los números siguen en terreno negativo, lo que implica una pérdida concreta del poder de compra del Estado provincial para sostener su funcionamiento.
Ahora bien, cuando se mira el detalle de los impuestos que componen la coparticipación, el panorama es todavía más crudo. Por un lado, el IVA,directamente ligado al consumo, mostró caídas superiores al 12% en enero y febrero, lo que refleja una fuerte retracción del bolsillo de la gente. Si bien en marzo la baja fue menor (-3,9%), el indicador sigue en negativo, confirmando que el consumo sigue golpeado.
Por otro lado, el Impuesto a las Ganancias también evidenció una caída significativa, especialmente en marzo (-12,7%), aunque en este caso influida por cambios en el esquema de anticipos que modificaron el calendario de pagos de las empresas. Aun así, el impacto es directo: menos ingresos para el Estado.
Además, el total de la coparticipación también cayó de forma sostenida: -7,9% en enero, -7,7% en febrero y -5,6% en marzo, consolidando un trimestre complejo para las finanzas provinciales.
En este contexto, el adelanto de fondos aparece como un salvavidas inmediato, pero con costo. Porque, aunque permite a las provincias sostener gastos en el corto plazo, también las compromete a futuro, atándolas a un esquema de devolución automática que reduce su margen de maniobra.
Finalmente, el mapa se completa con las otras provincias que también recurrieron a este auxilio: Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. Todas atravesadas por el mismo problema: menos recursos, más presión financiera y una dependencia cada vez mayor de Nación.