Pasan los meses y la gestión económica del gobierno de Javier Milei no despega. La baja del 35% en el consumo se explica de manera simole: cualquier persona que compraba 10 cajas de leche ahora solo le alcanza para 6 litros y medio. Y como consecuencia la caída de la recaudación marca el pulso de la gestión en Río Negro. No es una crisis desatada, pero sí un escenario cada vez más exigente que obliga a tomar decisiones incómodas para evitar que la situación se desborde.
Luego de sus viajes por América del Norte, para atraer inversiones energéticas y mineras, Alberto Weretilneck reunió a su gabinete. Fueron más de cuatro horas de análisis con un objetivo claro: ordenar el gasto, ajustar donde sea necesario y garantizar que los servicios esenciales sigan funcionando. Un equilibrio difícil, en un contexto donde los recursos ya no alcanzan como antes.
El mensaje hacia adentro fue directo. No hay margen para desorden ni para decisiones aisladas. Cada área debe alinearse a una lógica común, con la mira puesta en sostener el funcionamiento y contener cualquier conflicto.
El impacto de la caída de ingresos se siente, aunque con un intento claro de administración cuidadosa. La revisión de partidas, el control sobre cargos y la discusión salarial, en un contexto de "ya no alcanza", forman parte de ese esquema.
No hay definiciones contundentes sobre aumentos salariales, y eso genera ruido. Sin embargo, la estrategia parece apuntar a ganar tiempo y evitar que la tensión escale, manteniendo abiertos algunos canales de negociación con gremios cercanos como ATE.
Salud: el punto más sensible
El sistema de Salud arrastra dificultades y se encuentra bajo presión, pero que el gobierno busca mantener operativo sin que la situación derive en un deterioro mayor.
La salida de Sergio Wisky tras una dura pelea con el ministro Demetrio Thalasselis y los movimientos en distintas áreas encendieron señales de alerta. A eso se suman reclamos por condiciones laborales y organización del trabajo.
Evitar que el malestar interno se traduzca en una afectación directa al servicio es un desafío casi utópico a esta altura.
Sin perder tiempo Weretilneck nombró a la médica Marina Deorsola en la secretaría de Salud y lanzó una convocatoria a profesionales.
Docentes: una pulseada contenida
En Educación, el escenario también muestra tensión, pero con matices. UnTER mantiene sus reclamos y analiza medidas, aunque sin la contundencia de otros momentos.
El gobierno logró, al menos por ahora, contener la escalada del conflicto. Los descuentos por días de paro influyen directamente en la caída del porcentaje de acatamiento.
El gremio, que supo ser uno de los más fuertes de la provincia, hoy enfrenta un contexto distinto, donde sus herramientas tradicionales pierden efectividad.
Orden interno
La ausencia del Vice Pedro Pesatti ya no asombra, mientras que la presencia de Facundo López refuerza su rol como figura clave dentro del esquema oficial.
Protagonismo que no está exento de cuestionamientos, donde algunos sectores observan, con quejas en absoluto off the records, la incomodidad por su creciente influencia en todos los ministerios.
Aun así, la prioridad parece ser otra: mantener el orden interno para evitar que las diferencias se amplifiquen en un momento delicado.
El equilibrista
La caída de ingresos obliga a Weretilneck a ajustar. El objetivo central es que no se traduzca en un deterioro visible de los servicios ni en un conflicto social abierto.
La gestión está obligada a mantener cautela para sostener el equilibrio y evitar que la tensión acumulada encuentre un punto de quiebre. Ganar tiempo a la espera de la llegada de los brotes verdes del sector energético y minero. Cambio de matriz, le dicen.