La inteligencia artificial ya forma parte de la comunicación política y Neuquén comenzó a discutir cómo evitar que su uso termine convirtiéndose en una herramienta de engaño durante las campañas electorales.
La comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia de la Legislatura provincial inició el tratamiento de un proyecto de ley que busca regular el uso de IA y sistemas automatizados en la comunicación electoral. La iniciativa pone el foco en los contenidos manipulados que pueden hacerse pasar por reales y llegar a miles de personas antes de que exista posibilidad de desmentirlos.
El proyecto es impulsado por el diputado Gerardo Gutiérrez (MPN) y plantea establecer reglas para que los ciudadanos puedan reconocer cuándo una pieza de campaña fue elaborada mediante inteligencia artificial.
Una etiqueta para saber qué se está viendo
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que los partidos políticos informen ante la Justicia Electoral qué herramientas de inteligencia artificial utilizarán durante las campañas.
Además, los contenidos generados con estas tecnologías deberían identificarse de manera visible.
El objetivo planteado es evitar que una imagen, una voz o un mensaje creado artificialmente pueda ser presentado como auténtico y utilizado para confundir a los electores.
Gutiérrez también planteó generar una herramienta que permita al Poder Ejecutivo provincial dialogar con la Justicia Electoral y las plataformas digitales, con el objetivo de establecer un marco frente al uso indebido de estas tecnologías.
El legislador mencionó como antecedente la difusión de deepfakes durante campañas electorales y advirtió sobre una dificultad concreta: una vez que un contenido falso se viraliza, sus efectos pueden ser muy difíciles de revertir.
El problema no termina en las cuentas oficiales
Durante el debate aparecieron distintas miradas sobre hasta dónde debería llegar la regulación.
La diputada Verónica Lichter (PRO-NCN) coincidió en la preocupación por el impacto de la IA, aunque advirtió sobre la dificultad de regular una tecnología que cambia rápidamente. Como alternativa, planteó que los partidos puedan asumir compromisos para garantizar campañas transparentes.
El diputado Claudio Domínguez (MPN) planteó diferenciar una modificación de la ley electoral de una regulación general. En caso de incorporarse a la normativa electoral, consideró que la autoridad de aplicación debería ser la Justicia Electoral.
También pidió compatibilizar la iniciativa con la libertad de expresión y concentrar la regulación en prácticas destinadas a generar información falsa o desacreditar personas.
Pero señaló otro desafío: gran parte de los contenidos de este tipo no necesariamente surge de las cuentas oficiales de partidos o candidatos, sino de perfiles falsos.
Bots, perfiles falsos y pauta oficial
La discusión también abrió la puerta a ampliar el proyecto más allá de las imágenes o voces generadas artificialmente.
La diputada Brenda Buchiniz (Cumplir) acompañó la necesidad de avanzar con una regulación y consideró pertinente incorporar al régimen electoral el etiquetado obligatorio de los contenidos generados mediante IA.
Sin embargo, advirtió que el proyecto no contempla sanciones y propuso sumar la identificación de los contenidos financiados con pauta oficial, para que la ciudadanía pueda conocer cuándo existe financiamiento público detrás de una publicación.
Por su parte, el diputado César Parra (PTS-FIT-U) propuso ampliar el debate hacia la comunicación digital e incluir bots y otros mecanismos que pueden modificar la circulación y visibilidad de determinados mensajes en redes sociales.
También destacó la importancia de la trazabilidad para establecer quién genera información falsa y coincidió con la necesidad de incorporar sanciones.
La Legislatura busca cerrar una propuesta común
El proyecto todavía no tiene un texto definitivo. La comisión continuará analizando las distintas propuestas y se planteó avanzar hacia una iniciativa consensuada antes de solicitar la opinión de otros organismos.
El debate abre así una discusión que será cada vez más difícil de esquivar: cómo permitir el uso de nuevas tecnologías en la comunicación política sin que una imagen falsa, una voz clonada o una campaña automatizada puedan confundirse con información real.
En una elección, la diferencia entre contenido auténtico y contenido generado artificialmente puede estar en una simple identificación. El proyecto que analiza la Legislatura busca precisamente que esa diferencia quede visible antes de que el mensaje llegue a las urnas.