Treinta y dos años después del atentado contra la sede de la AMIA, que dejó 85 personas asesinadas y cientos de heridos, Neuquén volverá a reunirse para recordar a las víctimas y renovar el reclamo de justicia. El acto se realizará el viernes 17 de julio, desde las 9.30, en la sede del Centro Hebraico de Neuquén, ubicada en Alderete 1700.
La convocatoria fue organizada de manera conjunta por el Centro Hebraico de Neuquén, la Asociación Israelita de Allen, Cipolletti y Neuquén, y la filial DAIA Allen-Cipolletti-Neuquén, que invitaron a participar a toda la comunidad.
Un homenaje para mantener viva la memoria
El encuentro recordará a las 85 personas que murieron el 18 de julio de 1994, cuando un atentado destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires. A más de tres décadas de aquel ataque, la fecha continúa siendo uno de los momentos de mayor significado para la comunidad judía y para quienes sostienen el reclamo de verdad y justicia.
"A 32 años del atentado, el recuerdo de las víctimas continúa convocándonos a mantener viva la memoria y a renovar el reclamo de justicia", señalaron los organizadores.
Autoridades e instituciones acompañarán la ceremonia
Está prevista la participación de autoridades provinciales y municipales, representantes de instituciones, referentes religiosos y miembros de la comunidad.
Durante el acto también hará uso de la palabra el juez federal del Tribunal Oral de Neuquén, Pablo Antonio Matkovic, en una ceremonia que buscará reunir a distintos sectores en un mismo homenaje.
Un atentado que dejó una marca en la historia argentina
El atentado contra la AMIA ocurrió el 18 de julio de 1994 y fue el ataque terrorista más grave registrado en la historia del país. La explosión destruyó la sede de la institución en la ciudad de Buenos Aires, provocó la muerte de 85 personas y dejó cientos de heridos.
Cada aniversario vuelve a reunir a familiares, sobrevivientes, instituciones y ciudadanos que mantienen vigente el pedido de justicia por un hecho que, más de tres décadas después, sigue ocupando un lugar central en la memoria colectiva argentina.