Sobre la tradición cotidiana de preparar y tomar un mate, tres neuquinas construyeron su proyecto y convirtieron el "punto justo" del mate en una marca propia. La marca de yerba 80 Grados se lanzó al mercado con un blend de autor tras dos años de desarrollo en Misiones. El mismo cuenta con hojas seleccionadas, 24 meses de estacionamiento natural, certificación libre de gluten y envase compostable.
A diferencia de las yerbas tradicionales, un blend de autor surge de la combinación específica de distintas partidas y características de hoja, palo y molienda para lograr un perfil de sabor determinado.
Inspirada en el concepto del "punto justo", la marca busca revalorizar el ritual del mate a través de una propuesta que combina calidad, origen y una mirada contemporánea sobre una de las tradiciones más representativas de la cultura argentina.
Para lograrlo, Julieta Páez, Lety Lázzaro y Anahí Lázzaro trabajaron junto a la sommelier de yerba mate Karla Johan en la creación de un blend exclusivo, pensado para ofrecer equilibrio, complejidad aromática y una experiencia consistente desde el primer mate hasta el último.
El proceso para llegar al resultado final
La apuesta no es menor. El consumo de mate atraviesa generaciones y forma parte de la rutina diaria de millones de argentinos, lo que convierte al mercado yerbatero en uno de los más tradicionales y exigentes del país. Es por esto que trabajan para abrir su propio camino en la industria.
Las propias fundadoras cuentan que el proyecto nació con un objetivo claro: desarrollar una yerba mate que se diferenciara tanto por la calidad del producto como por la experiencia que propone alrededor del ritual del mate.
Como parte del proceso, viajaron desde Neuquén hasta Misiones para conocer en profundidad cada etapa de elaboración de la yerba. Allí recorrieron establecimientos productivos, participaron del desarrollo del blend, acompañaron las instancias de certificación ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y estuvieron presentes durante el primer envasado de la marca.
"Queríamos crear una yerba que ofreciera una experiencia diferente. En ese proceso descubrimos que el mejor mate no depende únicamente de una buena yerba: también influyen el agua, el tiempo, la compañía y la posibilidad de disfrutar ese momento. Entendimos que, cuando cada elemento encuentra su punto justo, la experiencia cambia por completo. Ese concepto fue el que dio origen a 80 Grados", explican sus creadoras.
En cuanto a las tecnicidades del nombre, 80 °C es la temperatura recomendada para preparar un mate que conserve sus aromas, sabores y propiedades. A partir de ese concepto, la marca construyó su identidad, a más de 2000 km de distancia de su ciudad, en el corazón de la producción yerbatera.