Después de casi dos años marcados por la falta de precipitaciones, el Alto Valle de Río Negro y Neuquén atraviesa un escenario diferente. El meteorólogo de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC), Fernando Frassetto, anticipó una primavera “fría, ventosa y húmeda” y explicó que el ingreso de mayor cantidad de humedad ya comenzó a modificar las condiciones de la región.
“Nosotros tuvimos una sequía muy, muy grande hasta mediados de julio”, señaló Frassetto en diálogo con Entretiempo por AM550. Según explicó, la disminución de las precipitaciones comenzó después de julio de 2024 y se extendió durante la primavera de ese año, el verano siguiente y parte de 2026.
El meteorólogo destacó que el cambio comenzó a sentirse desde julio. “Empezó a llegar el aire más húmedo a partir de julio y, en estos dos meses, hemos tenido lluvias, nevadas importantes y crecidas”, afirmó.
La semana pasada, además, se registró una crecida importante en distintos ríos de la región. Para Frassetto, ese comportamiento forma parte de un escenario que podría continuar durante los próximos meses.
Frassetto explicó cómo El Niño modifica el ingreso de humedad
El meteorólogo de la AIC explicó que en los últimos meses aparecieron aguas muy cálidas frente a las costas de Sudamérica, especialmente sobre la línea ecuatorial. Ese calentamiento se combinó con vientos del oeste y favoreció un mayor ingreso de vapor de agua hacia el continente.
“Hay mayor vapor de agua disponible, por una parte para tener frentes fríos con lluvia, nieve y precipitaciones en cordillera”, explicó Frassetto. También señaló que la región atraviesa la transición hacia la primavera y el verano, una etapa seca dentro del clima mediterráneo de la Patagonia norte.
El especialista describió el encuentro entre dos masas de aire que puede marcar el comportamiento de los próximos meses. Por un lado aparece el aire subtropical cálido y húmedo. Por otro, continúa el ingreso de aire frío desde el Pacífico Sur y el Atlántico Sur.
“Estos dos encuentros van a dar, en las próximas semanas, meses y en el comienzo del próximo año, en algunas zonas mayor probabilidad de tormentas y lluvias”, sostuvo.
En el norte argentino, según su explicación, la señal podría ser todavía más marcada. Para el Alto Valle, en cambio, el escenario estará atravesado por períodos de viento, frío, humedad y cambios rápidos en las condiciones.
Frassetto pidió especial atención frente a las tormentas. “Hay que estar muy atento a las tormentas, pero no podemos decir gran cosa, porque las tormentas se arman y se desarman muy rápidamente”, explicó.
El meteorólogo anticipó nuevos frentes fríos y posibles tormentas
El comportamiento de las próximas semanas también estará condicionado por nuevos ingresos de aire frío. Frassetto estimó que habrá frentes durante octubre y también hacia fines de ese mes y comienzos de noviembre.
“Noviembre va a ser un mes húmedo”, anticipó. También consideró que diciembre podría traer alguna sorpresa en la cordillera.
La presencia de aire frío mantendrá además los períodos de viento. Cuando ingrese aire subtropical desde el norte, el contraste puede favorecer la formación de tormentas.
“Cuanto más fría es la oceánica y más cálida y húmeda la subtropical, más explosivo es el encuentro”, explicó Frassetto. Esa diferencia térmica puede generar líneas de inestabilidad y episodios de tormenta en los sectores donde ambas masas de aire se encuentren.
El meteorólogo puso como ejemplo las condiciones observadas durante estos días. Explicó que las temperaturas pasaron de registros de 13 o 14 grados a valores superiores a los 20 grados, mientras se desarrollaban zonas inestables en otros sectores de la región.
Frassetto advirtió que el clima actual exige mirar más allá de los antecedentes
El especialista también puso el foco en la creciente variabilidad climática. Explicó que los antecedentes sirven como referencia, pero no permiten asegurar que las condiciones se repitan de la misma manera.
“El pasado no nos sirve a veces para explicar el presente. Están ocurriendo siempre cosas más extremas”, afirmó.
Frassetto recordó que las últimas décadas dejaron registros de sequías y crecidas de gran magnitud. Mencionó las grandes sequías de 1998 y 2000 y las crecidas de 2006, 2008 y 2023 como antecedentes que muestran la amplitud de los cambios.
En ese contexto, remarcó que las aguas cálidas del Pacífico seguirán aportando humedad. También explicó que existe una red de boyas que permite monitorear temperaturas, presión y vientos en distintos sectores del océano.
Según detalló, esas mediciones se realizan en diferentes profundidades y se transmiten mediante satélites. El seguimiento permite observar en tiempo real la evolución de las condiciones oceánicas que influyen sobre el clima de Sudamérica.
Frassetto también señaló que, debido a los vientos y al calentamiento del océano, el nivel del Pacífico frente a las costas sudamericanas puede aumentar entre 20 y 30 centímetros.
Para el Alto Valle y la región cordillerana, el escenario que plantea el meteorólogo combina lluvias, nevadas, viento y períodos de inestabilidad. Las tormentas aparecen como uno de los fenómenos que requerirán mayor atención durante una primavera marcada por cambios rápidos en las condiciones atmosféricas.
La entrevista completa a Fernando Frassetto: