El mar estaba calmo y el sonido de los remos apenas rompía el silencio de la tarde en Bahía Rosas, sobre el Golfo San Matías. Entonces apareció él. Negro, enorme, avanzando hacia la orilla con la precisión de quien conoce cada movimiento del agua. Durante algunos segundos, una orca macho creyó estar frente a una presa.
El episodio ocurrió este lunes y fue confirmado por la organización Península Valdés Orca Research, que identificó al ejemplar como “Pao” (PTN-006), uno de los machos registrados en la región. Según explicaron, el animal habría confundido el movimiento y el ruido de los remos de un kayak con la presencia de un lobo marino, una de las presas habituales de las orcas en la Patagonia.
“Hoy, 25 de mayo de 2026 en horas de la tarde, el macho Pao protagonizó una situación que nunca habíamos presenciado antes”, señalaron desde el equipo de investigación.
La escena duró apenas instantes, pero alcanzó para congelarle la sangre al kayakista. Cuando la orca llegó cerca de la costa y advirtió que no se trataba de un animal sino de una persona en canoa, giró y volvió mar adentro sin provocar incidentes.
Desde la organización remarcaron que no existen registros de ataques de orcas a seres humanos en estado salvaje. “De todas formas, imaginamos el miedo que habrá sentido esta persona”, expresaron. El momento quedó registrado en video por Mili Yahuar, quien compartió las imágenes que rápidamente comenzaron a circular entre investigadores y amantes de la fauna marina.
Las orcas de Península Valdés son mundialmente conocidas por una técnica de caza tan espectacular como precisa: el “varamiento intencional”. Cada temporada, principalmente entre marzo y mayo, y también durante octubre y noviembre, estos animales se impulsan fuera del agua aprovechando la marea alta para capturar crías de lobos marinos cerca de la costa.
La conducta fue documentada por primera vez en 1974 y desde entonces se convirtió en uno de los fenómenos naturales más impactantes de la Patagonia. Una maniobra que las orcas transmiten de generación en generación y que atrae a científicos y turistas de todo el mundo. Esta vez, sin embargo, el instinto llevó a “Pao” hacia algo completamente distinto: un kayak y un hombre remando en silencio en medio del golfo.