El viejo conflicto por el agua del río Negro volvió a explotar y esta vez fue el intendente de Patagones, Ricardo Marino, quien salió decidido a reactivar un reclamo histórico que genera incomodidad en Río Negro y Neuquén. El jefe comunal pidió que Buenos Aires reciba el cupo de agua que le corresponde como provincia ribereña y advirtió que ese recurso es clave para garantizar consumo humano, producción y desarrollo en el sur bonaerense.
La ofensiva política comenzó tras una reunión en Patagones con Alberto Gelené, titular de la Unidad de Coordinación de Cuencas Hídricas bonaerense. Allí, Marino reclamó volver a poner sobre la mesa la discusión por los metros cúbicos de agua que, según sostiene, le pertenecen a Buenos Aires dentro de la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro.
“Esta es la primera vez que los integrantes de la cuenca se sientan a discutir lo que por derecho le pertenece y beneficia a Patagones”, lanzó Marino, en el diario La Nueva, en una frase que rápidamente generó repercusiones. El intendente insiste en que el distrito necesita avanzar con obras estratégicas, entre ellas un acueducto hacia la Villa 7 de Marzo y proyectos productivos vinculados a la ganadería y el turismo.
Desde la Provincia de Buenos Aires respaldaron el planteo. Gelené confirmó que el tema será llevado a la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), el organismo que administra el recurso hídrico. “Vamos a dialogar para trabajar en el ordenamiento y administración del agua y definir el cupo que le corresponde a Patagones”, aseguró el funcionario.
Detrás del reclamo aparece una discusión mucho más profunda que una simple distribución técnica. El debate define quién controla uno de los recursos más valiosos de la Patagonia y cómo se utilizará en el futuro. Mientras miles de metros cúbicos del río Negro desembocan diariamente en el mar, localidades de Patagones siguen padeciendo problemas de abastecimiento, especialmente durante el verano.
Sin embargo, el reclamo bonaerense históricamente chocó contra la resistencia de Río Negro y Neuquén. En ambas provincias existe desconfianza respecto a las verdaderas intenciones detrás del pedido de agua, especialmente por el interés de Bahía Blanca y otros distritos del sur bonaerense que también sufren crisis hídricas recurrentes.
La tensión no es nueva y promete volver a escalar. En 2022, cuando Axel Kicillof reflotó la idea de utilizar agua del río Negro para abastecer Bahía Blanca, Villarino, Coronel Rosales y Patagones, las alarmas se encendieron en toda la Patagonia. Ahora, con Marino nuevamente a la carga y la AIC obligada a discutir el tema, la pelea por el agua vuelve a instalarse como uno de los conflictos políticos más sensibles de la región.