Lo que comenzó como una actividad dentro del aula terminó convirtiéndose en una de las campañas de concientización más movilizantes en Picún Leufú. Estudiantes de séptimo grado de la Escuela Nº 167 decidieron salir a hablar de bullying y ciberbullying con vecinos, comerciantes e instituciones del pueblo, en una propuesta que rápidamente se volvió viral en las redes sociales y despertó una fuerte repercusión comunitaria.
Maestra e ideóloga de la propuesta
La iniciativa fue impulsada por la docente Gabriela Loncopán en el marco del Día Internacional contra el Bullying, que se recuerda cada 2 de mayo. A través de charlas, dramatizaciones y videos, los alumnos trabajaron sobre situaciones cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas dentro de las escuelas: burlas, insultos, exclusión y agresiones grupales que dejan profundas consecuencias emocionales.
“Trabajamos entendiendo la diferencia entre un conflicto y el bullying, cuándo estamos frente a una violencia sistemática y cómo resolverla”, explicó la docente durante una entrevista radial.
Los propios estudiantes propusieron ampliar el alcance del proyecto y llevar el mensaje a toda la comunidad. Así comenzaron a grabar videos y recorrer distintos espacios del pueblo para conversar cara a cara con adultos y jóvenes sobre una problemática que preocupa cada vez más a familias y docentes.
El desafío del ciberbullying y el rol de las familias
Durante el proyecto también surgió una preocupación que atraviesa a muchas escuelas: el avance del ciberbullying entre niños y preadolescentes. Según explicó Loncopán, el acceso cada vez más temprano a celulares y redes sociales expone a chicos y chicas a situaciones de violencia digital que luego impactan dentro del aula.
“Muchas veces ocurre fuera de la escuela, pero las consecuencias llegan directamente a la convivencia escolar”, señaló la docente que ideó la campaña para decirle 'No' al bullying.
Por eso, Locopán remarcó la importancia del acompañamiento familiar y del diálogo permanente con los niños y adolescentes sobre el uso de las redes sociales. La experiencia también dejó escenas emotivas para los estudiantes. Al principio, muchos sentían vergüenza de hablar en público, pero poco a poco fueron ganando confianza. La comunidad respondió con atención y reconocimiento.
“Los escuchaban y les agradecían por trabajar esta temática”, recordó la docente. Los videos comenzaron a compartirse rápidamente por WhatsApp y redes sociales, multiplicando el alcance del mensaje mucho más allá de la escuela.
Desde la institución educativa esperan que, a partir de su experiencia, la iniciativa pueda replicarse en otras localidades de Neuquén y del país. Porque detrás de cada video y cada charla hubo algo más profundo: chicos y chicas que decidieron involucrarse para recordar que ninguna agresión debe naturalizarse, que la construcción de una convivencia más respetuosa es algo colectivo.