La historia de Gastón Ortega, un rionegrino nacido en Ingeniero Jacobacci, es la de un hombre que convirtió la pasión por la Selección en motor de un viaje sin fronteras. Tras años de trabajo en el petróleo bajo el régimen 14x14, con jornadas que lo alejaban de su familia, tomó una decisión radical: armar un motorhome en Neuquén y salir a recorrer el continente.
Desde Dallas habló con Mejor Informado y contó que espera con ansiedad la llegada de su hija Malena, que cumplirá 19 años en Estados Unidos. “Estoy como loco esperando a mi hija, llega el 14 a Miami y toma otro vuelo a Dallas”, contó emocionado. También mencionó a su otro hijo, Santi, y recordó que gran parte de su infancia transcurrió en Roca, primero en el barrio Bagliani y luego en las 200 Viviendas, antes de mudarse a Neuquén.
“Roca trae buenos recuerdos, mi infancia hasta los 12 fue en Bagliani y después seguí viajando porque iba al CET 1”, señaló.
El motorhome que construyó es su casa y su refugio: tiene cocina con lavaplatos, baño completo con ducha e inodoro, mesa, dormitorio amplio, heladera y microondas. “Me encanta cocinar, pero el clima no ayuda, es muy fuerte el calor. Amo el guiso de lenteja”, confesó. Viaja solo, por decisión propia, y asegura que la experiencia le permitió conocer gente increíble y aprender a valorar cada encuentro.
Su recorrido comenzó hace dos años y ya lo llevó por distintos países. “La primera vez fui a Chile y me desmantelaron todo lo que tenía en el motorhome, me sacaron todo menos el pasaporte”, recordó como una de las experiencias más duras. Sin embargo, también destacó lo positivo: “Estoy enamorado mucho de Venezuela, es el mejor país para mí, las mujeres son muy amables”.
Pero el eje de su travesía hoy está marcado por el fútbol. Ortega confeccionó una bandera gigante celeste y blanca que espera desplegar en los partidos de la Selección en Estados Unidos.
“La voy a llevar a la cancha en los partidos de Argentina, veré si me la dejan colgar”, dijo con entusiasmo. La bandera se convirtió en símbolo de su recorrido y en emblema de la pasión argentina que lo acompaña en cada kilómetro.
De cara al futuro, asegura que después del Mundial quiere seguir recorriendo Centroamérica y luego regresar a Neuquén para reencontrarse con la Patagonia. “Se extraña mucho la familia, pero siempre pienso en volver”, concluyó.