Un cruce obligado que se volvió una trampa
El puente peatonal ubicado en la esquina de Libertad y Zabaleta, en Plottier, dejó de ser un simple paso para convertirse en un punto de riesgo constante. Quienes lo cruzan no tienen alternativa: es la única conexión directa con la ciclovía y el parque donde a diario se concentran chicos, adolescentes y familias.
La estructura presenta roturas visibles, partes sueltas y sectores deteriorados que llevan tiempo sin reparación. Aun así, el tránsito no se detiene.
Un accidente que pudo ser peor
El problema dejó de ser una advertencia para convertirse en un hecho concreto. Un menor cayó mientras cruzaba el puente y terminó con cortes en el brazo y golpes en el rostro.
Según contaron vecinos, el estado del lugar fue determinante en el accidente. Según contaron vecinos, el chico sufrió cortes en el brazo y golpes en el rostro al caer mientras cruzaba el puente.
El temor no es nuevo, pero ahora tiene consecuencias visibles. Y la preocupación crece porque el desenlace pudo haber sido mucho más grave.
Frente a dependencias y sin respuestas
El puente está ubicado frente a dependencias municipales, en un sector transitado y visible. Sin embargo, el deterioro lleva tiempo sin intervención.
Vecinos remarcan que el problema no es reciente y que el daño es evidente para cualquiera que pase por el lugar. Aun así, el cruce sigue en las mismas condiciones.
El reclamo que se repite todos los días
Quienes usan el puente no están pidiendo mejoras estéticas ni obras complejas: reclaman algo básico, poder cruzar sin exponerse.
El pedido es claro: reparación urgente y mantenimiento para evitar nuevos accidentes, especialmente en un espacio donde la mayoría de los usuarios son chicos.
Mientras tanto, cada paso sobre la estructura implica un riesgo que ya dejó de ser una posibilidad para convertirse en una realidad.