Río Negro llegó al Congreso MAIZAR 2026 con números que llamaron la atención de toda la cadena productiva del país. Bajo el lema “Del potencial a los resultados”, la provincia mostró cómo el maíz dejó de ser un cultivo secundario para convertirse en una de las grandes apuestas de los valles irrigados, con rendimientos que duplican la media nacional y una superficie sembrada que se multiplicó en los últimos años.
Durante el encuentro realizado en Buenos Aires, donde se reunieron productores, empresarios y especialistas del sector, el secretario de Agricultura, Lucio Reinoso, destacó que Río Negro pasó de 12.000 a 24.000 hectáreas destinadas al maíz en apenas una década. El crecimiento se dio sobre un territorio que cuenta con unas 200.000 hectáreas bajo riego, donde el agua del río Negro aparece como el principal motor de la productividad.
Pero el avance no se mide solamente en hectáreas. Según se expuso durante el congreso, los rindes alcanzados en la provincia permiten ubicarse entre los más altos del país. El acceso al agua y la incorporación de tecnología generaron un salto productivo que transformó al maíz en una pieza clave para el desarrollo agropecuario regional.
Uno de los casos que despertó interés fue el de Agropecuaria Don Manuel SA, en Valle Azul. Allí se desarrolla un modelo de integración agrícola-ganadera en el que la producción de maíz, alfalfa y remolacha forrajera termina convertida en carne bovina. Los resultados hablan por sí solos: más de 2.200 kilos de carne por hectárea en sistemas de terminación a campo, generando valor agregado dentro del propio establecimiento.
Además, la experiencia de la chacra Esperanza SRL, en Cervantes, mostró hasta dónde puede llegar el potencial del cultivo cuando se combinan genética, riego y tecnología. Ensayos con híbridos, drones, análisis de suelo y maquinaria de precisión permitieron alcanzar rendimientos de entre 16 y 20 toneladas por hectárea, manteniendo estabilidad productiva durante más de una década.
En ese contexto, Reinoso sostuvo que el maíz será una de las herramientas que impulsará la diversificación productiva de Río Negro. Según explicó, el cultivo no solo fortalece la actividad agrícola sino que también potencia el crecimiento de la ganadería y abre la puerta a nuevos esquemas productivos en los valles.