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Martes 31 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Silvia Barrera: la mujer que salvó vidas en Malvinas desde un buque hospital en plena guerra

Veterana de la Guerra de Malvinas e instrumentadora quirúrgica, Silvia Barrera llega a Neuquén para contar su historia en el ARA Almirante Irízar, donde asistió a decenas de heridos en condiciones extremas. 

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Silvia Barrera dará una charla en Neuquén sobre su presencia en el Conflicto del Atlántico Sur en 1982.

En la antesala de una jornada cargada de memoria y reflexión, Silvia Barrera —instrumentadora quirúrgica y veterana de la Guerra de Malvinasvisita Neuquén para compartir su experiencia en un contexto tan extremo como histórico. La actividad se realizará este 31 de marzo a las 16 en el Instituto Séneca (Independencia 744, Neuquén), donde además se colocará una placa conmemorativa en la Sala de Simulación Quirúrgica.

En diálogo con el programa Entretiempo por AM550, Barrera repasó cómo fue su participación en el conflicto bélico de 1982, cuando tenía apenas 23 años. “Por primera vez se permitió la participación de mujeres en el Ejército, y en nuestro caso no les quedó otra opción que convocarnos, porque los hombres no podían estudiar instrumentación quirúrgica”, explicó.

La convocatoria fue voluntaria. De un grupo mayor, solo seis mujeres aceptaron el desafío de formar parte del equipo sanitario. “Tendríamos que haber sido diez, pero muchas no pudieron o no quisieron. Nosotras decidimos ir”, recordó.

“Por primera vez se permitió la participación de mujeres en el Ejército", dijo Barrera.

Barrera trabajaba desde 1980 en el Hospital Militar Central. Tenía 23 años y era soltera; aunque sin experiencia, ni formación militar, pensó que podía ayudar a nuestros soldados. Y así fue.

Escuchó por Radio Colonia que se habían recuperado las islas. Al día siguiente se informó al personal que solo iría a las islas el personal militar de las Fuerzas Armadas, como en ese momento todavía no había mujeres dentro de la fuerza, todas las posibles voluntarias perdieron la esperanza de ir. La mujer contó que el 7 junio llegó un Mensaje Militar al Hospital Militar Central. desde el Comando de Sanidad que necesitaban 10 instrumentadoras voluntarias para el Centro Interfuerzas Médico Malvinas o sea el Hospital de Puerto Argentino. En ese momento trabajaban unas 30 instrumentadoras. Debían decidir quienes iban a ir. Salieron de Aeroparque en Aerolíneas Argentinas, el 8 junio de 1982. El helicóptero del ARA Almirante Irizar las fue a buscar para llevarlas al buque. Estaba preparado como Buque Hospital, tenía una capacidad de 250 camas, 3 quirófanos, sala de rayos, laboratorio, terapia intensiva, terapia intermedia y cámara hiperbárica, además de los insumos necesarios para realizar cualquier cirugía.

Profesional de la sanidad, civil, participó como voluntaria en el conflicto del Atlántico Sur.

Aunque en un principio su destino era el hospital de campaña en Puerto Argentino, finalmente fueron asignadas al buque hospital ARA Almirante Irízar, a solo 600 metros de la costa de las Islas, donde debieron adaptarse a condiciones muy distintas a las de un quirófano convencional. “Nos tocó hacer las cirugías a bordo. El movimiento del buque, las escaleras empinadas, el traslado de heridos… eran obstáculos constantes que no imaginás cuando te ofrecés como voluntaria”, relató.

El trabajo no daba tregua. Durante los días más intensos del conflicto —entre el 9 y el 14 de junio—, el equipo recibió un flujo constante de heridos. “En un hospital podés tener una o dos urgencias, pero ahí llegaban muchos de manera continua. Tuvimos que organizarnos en equipos según las especialidades y actuar con rapidez”, detalló.

Barrera describió también el impacto humano de la guerra: “Los soldados eran muy jóvenes. Algunos llegaban ya operados, pero en los últimos días recibíamos heridos directamente del campo de batalla, con heridas abiertas y muy afectados psicológicamente. Había que contenerlos y actuar de inmediato”.

Barrera fue reconocida oficialmente como Veterana de Malvinas.

Además de asistir en cirugías, las instrumentadoras cumplían tareas de enfermería y acompañamiento. “Ayudábamos en la recepción, en las curaciones postoperatorias y en todo lo que hiciera falta”, explicó.

Con el paso del tiempo, su rol fue reconocido oficialmente. “En 1983 recibimos la primera condecoración y en 2012 el Ministerio de Defensa nos reconoció como las únicas mujeres veteranas de guerra de Malvinas”, destacó.

A los 23 años Silvia Barrera se anotó como voluntaria para viajar a las Islas Malvinas.

La charla en Neuquén será abierta al público y estará especialmente orientada a estudiantes y profesionales de la salud, aunque también busca acercar a la comunidad una mirada poco conocida del conflicto: la de quienes salvaron vidas en medio de la guerra.

“Es una experiencia muy fuerte, pero necesaria de contar”, concluyó Barrera.

 

La entrevista a Silvia Barrera

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