La intendenta de Roca, María Emilia Soria, mantuvo una reunión con el titular de Vialidad Nacional, Héctor Tasat y le planteó la necesidad de obras en la Ruta Nacional 22 que atraviesa la ciudad y la región. El encuentro buscó acelerar respuestas ante el deterioro de la infraestructura vial y la creciente inseguridad en el cruce del Puente Palmieri, en la intersección con Damas Patricias.
En paralelo, el gobernador Alberto Weretilneck se pronunció públicamente sobre el estado del puente sobre el Río Colorado, en la Ruta Nacional 22. “La seguridad de los rionegrinos no puede esperar. El estado del puente es preocupante y requiere una intervención urgente”, expresó en sus redes sociales, reclamando medidas inmediatas de Vialidad Nacional para garantizar condiciones seguras de circulación.
Soria destacó que la situación de las rutas nacionales afecta directamente a los vecinos y trabajadores de la región, y subrayó que la falta de mantenimiento incrementa el riesgo de accidentes y complica la conectividad productiva. “Necesitamos obras concretas que den respuesta a la demanda social y económica de la ciudad”, sostuvo tras la reunión.
Weretilneck, por su parte, remarcó que por el puente transitan diariamente miles de vecinos, transportistas y trabajadores, y que no se trata solo de una obra de infraestructura, sino de cuidar la vida de los rionegrinos y de todos los argentinos que utilizan ese corredor estratégico.
En el mismo sentido, desde el ministerio de Obras y Servicios Públicas, a través de la empresa Vialidad Rionegrina, se envió el reclamo formal a Vialidad Nacional y solicitó un informe sobre el estado estructural del puente ubicado sobre la Ruta Nacional 22, que conecta Río Colorado con La Adela, en la provincia de La Pampa.
La reunión con Soria y el pronunciamiento del gobernador suman presión institucional para que el organismo nacional acelere las obras. El reclamo conjunto refleja la preocupación creciente de las autoridades provinciales y municipales por el estado de las rutas nacionales en Río Negro. La seguridad vial y la conectividad productiva aparecen como prioridades impostergables en un contexto de infraestructura deteriorada y demandas sociales cada vez más urgentes.