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"Todo lo que se puede hacer frente a un micrófono, creo que lo hice”

Rolando Juan de Dios, una de las voces más emblemáticas de la radiofonía argentina y referente indiscutido de los medios en Neuquén y el Alto Valle, falleció este lunes. En agosto pasado brindó una extensa entrevista en el programa Entretiempo de AM550, donde repasó sus comienzos, su amor por la radio y una carrera extraordinaria que empezó cuando tenía 9 años.

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Aunque su carrera había nacido y crecido en Buenos Aires, en 1982 llegó a Neuquén.

La radio fue, literalmente, la historia de su vida. Mientras millones de argentinos crecieron escuchándolo, Rolando Juan de Dios recordaba aquellos primeros pasos con una mezcla de humildad, humor y emoción. “Arranqué en el 49. Tenía 9 años”, contó durante una entrevista con el programa Entretiempo por AM550, realizada el 27 de agosto pasado en el Día de la Radiodifusión Argentina.

Su llegada al mundo radial ocurrió casi de casualidad. O, como él mismo decía, “por culpa de una tía”. En una fiesta familiar, una de sus tías sugirió enviarlo a una escuela de formación infantil que funcionaba en Radio Porteña, hoy Continental. “Como yo era el que hacía las morisquetas en las reuniones familiares, dijo: ‘Mándenlo, tiene condiciones’”, recordó entre risas.

Así comenzó una carrera que atravesaría la época dorada de la radio argentina, el auge del radioteatro, el nacimiento de la televisión y el desarrollo del doblaje nacional. Apenas un año después de entrar a aquella escuela infantil, debutó profesionalmente en Radio Belgrano, el 9 de julio de 1950, en un programa encabezado por Fernando Chao.

“Yo pensaba más en jugar a la pelota, a la bolita o al balero. La radio era un juego”, confesó ante los conductores de Entretiempo. Sin embargo, ese juego terminó convirtiéndose en una vida entera detrás de un micrófono.

Rolando Juan de Dios junto a los conductores de Entretiempo.

La época dorada del radioteatro

La historia profesional de Rolando Juan de Dios está profundamente ligada al radioteatro, un formato que marcó a generaciones enteras en Argentina. Durante la entrevista recordó aquellos años en los que las familias se reunían alrededor del aparato de radio para escuchar novelas, dramas y comedias. “A la noche terminábamos de cenar y nos quedábamos alrededor de la radio escuchando radioteatro”, evocó.

Trabajó prácticamente en todas las grandes emisoras del país y compartió escenas con figuras históricas del espectáculo argentino. Entre ellas, recordó especialmente a Beatriz Taibo, Lola Membrives y Luis Arata. “Hice radioteatros en todas las radios prácticamente”, aseguró. Y aunque su trayectoria fue inmensa, nunca perdió la sencillez para contarla.

Durante la charla también recordó a Enrique Susini, uno de los pioneros de la radiodifusión argentina y miembro de “Los Locos de la Azotea”, aquellos jóvenes que realizaron la primera transmisión radial en 1920. Rolando lo conoció siendo apenas un niño. “Yo veía siempre a un señor grandote, de vozarrón, que acompañaba a Jaime Yankelevich. Después me enteré de que era Susini”, relató.

Para Rolando Juan de Dios, la radio fue, literalmente, la historia de su vida

Una voz que atravesó generaciones

La voz fue su herramienta, su identidad y su legado. Dueño de una presencia inconfundible frente al micrófono, Rolando explicaba que gran parte de su formación nació justamente del radioteatro. “El arte de manejar la voz”, resumió durante la entrevista.

Hablaba de silencios, matices, tonos e interjecciones con la pasión de quien entendía la comunicación como un oficio profundamente humano. Desde muy chico estudió técnica vocal y trabajó junto a especialistas y fonoaudiólogos. “Uno vivía de eso. La voz era el instrumento”, explicaba.

Esa misma voz lo llevó también al mundo del doblaje, donde dejó otra huella imborrable. En 1963 prestó su voz a un joven Clint Eastwood, cuando el actor comenzaba a construir su carrera internacional.

Además, fue elegido por Quino para interpretar al padre de Mafalda en la adaptación animada de la histórica tira.

Según trascendió, el propio Quino quedó impactado con su interpretación mientras trabajaba como director de voces de la serie y decidió convocarlo para el personaje.

 

Neuquén, el lugar donde eligió quedarse

Aunque su carrera había nacido y crecido en Buenos Aires, en 1982 llegó a Neuquén y encontró un nuevo hogar. La anécdota de su desembarco en la Patagonia también formó parte de aquella entrevista y reflejaba el costado más espiritual y sensible de su personalidad. “Tuve un sueño. Soñé con Neuquén y vine. Y era exactamente igual a lo que había soñado”, contó.

Desde ese momento, se convirtió en una figura central de la radiofonía regional. Trabajó en LU5, LU19 de Cipolletti, LU18 Radio El Valle, LU16 de Villa Regina y Canal 7 de Neuquén, entre otros medios que marcaron la historia comunicacional del Alto Valle.

Quienes compartieron trabajo con él recuerdan no solo su talento, sino también su profesionalismo y compromiso. Durante la entrevista en AM550, Carmen Sanmartin recordó haberlo escuchado por primera vez en LU19 a comienzos de los años 80. “Había una voz con una presencia impresionante”, le dijo al aire. Rolando respondió con modestia: “Eso es gracia, no mérito personal”.

 

“No me considero periodista”

A lo largo de la charla también dejó una reflexión sobre el oficio periodístico y el rol del comunicador. Aunque condujo programas políticos, artísticos y culturales durante décadas, evitaba definirse como periodista. “Respeto muchísimo al periodismo y lo que significa ser periodista. Pero no me considero periodista”, afirmó.

Sí se reconocía como conductor, actor y hombre de radio. Y quizás allí radicaba parte de su esencia: entendía la comunicación desde el arte de transmitir emociones y generar compañía.

En su recorrido hizo prácticamente de todo: conducción, actuación, teatro, doblaje, narraciones para personas ciegas y hasta canto. Durante algunos años incluso tuvo una pequeña orquesta con la que interpretaba boleros y canciones populares de la época. “Cantaba temas en inglés, boleros, canciones italianas… todo lo que estaba de moda”, recordó.

 

La radio como destino

Cuando le preguntaron si alguna vez había pensado en dedicarse a otra cosa, sorprendió con una respuesta inesperada: quería ser marino. Sin embargo, contó con humor que no pudo ingresar al servicio militar porque lo declararon “inepto” por su contextura física. La vida, entonces, lo empujó definitivamente hacia la radio.

“Nunca tuve que llevar un currículum a ninguna radio. Me llamaban”, contó.

Y quizás esa frase resume buena parte de su historia. Porque para varias generaciones, Rolando Juan de Dios no necesitaba presentaciones: era una voz reconocible, respetada y admirada.

 

La entrevista completa a Rolando Juan de Dios

 

Un legado eterno

En uno de los momentos más emotivos de la entrevista, reflexionó sobre todo lo que había vivido frente a un micrófono. Le preguntaron si le había quedado alguna cuenta pendiente. “Creo que no. Todo lo que se puede hacer frente a un micrófono, creo que lo hice”, respondió.

La frase hoy adquiere otra dimensión. Porque en ella se resume una trayectoria monumental atravesada por la pasión, la disciplina y el amor por la radio.

Este lunes 11 de mayo de 2026, la radiofonía argentina perdió a una de sus voces más emblemáticas. Pero como sucede con los grandes hombres de radio, Rolando Juan de Dios seguirá vivo en cada recuerdo, en cada archivo sonoro y en la memoria de quienes crecieron escuchándolo en Neuquén, en el Alto Valle y en todo el país.

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