En medio del creciente debate por el uso de arenas de cercanía frente a la importación desde el litoral, el vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, cruzó con dureza la llamativa propuesta del ministro nacional Federico Sturzenegger, quien sugirió llevar arena para Vaca Muerta desde el río Paraná, bajarla al Atlántico y hacerla ingresar por el mar argentino hasta el Puerto de San Antonio Este, sin precisar cómo se resolvería el tramo terrestre hasta Añelo; frente a ese vacío, el dirigente rionegrino contraatacó con un proyecto ferroviario que busca dar una solución concreta a la logística del insumo más crítico del shale. La intención es contruir un tramo de 200 kilómetros de vías entre el puerto del Este y Darwin, donde se uniría con el viejo ramal e histórico del Ferrocarril Roca.
La discusión no es menor. Detrás del debate técnico se esconde una pelea económica de alto voltaje: usar arenas cercanas, más baratas y disponibles en la región sur, o seguir dependiendo del costoso traslado desde Entre Ríos. En ese contexto, la idea de Sturzenegger encendió alarmas. Su planteo imagina una ruta extensa y compleja: la arena saldría por el Paraná, atravesaría el sistema fluvial, se internaría en el Atlántico y llegaría por vía marítima a San Antonio Este.
Sin embargo, el punto más débil, y el que detonó la reacción política, es el silencio sobre el último tramo: cómo llevar ese material desde la costa rionegrina hasta Añelo, el verdadero corazón operativo de Vaca Muerta. No es un detalle menor, sino el cuello de botella de toda la logística. Más teniendo en cuenta el pésimo estado de las rutas en la región del Alto Valle, con una autopista en la 22, que nunca se terminó y el pésimo estado y eligrosidad de la 151.
Ahí es donde Pesatti golpeó con precisión. Sin levantar el tono, dejó expuesta la inconsistencia con un dato demoledor: el puerto está a unos 180 kilómetros de la desembocadura del río Negro en la zona de El Cóndor en Viedma. En otras palabras, ni siquiera el tramo fluvial interno resulta viable como fue insinuado. Y mucho menos el terrestre, que directamente no fue explicado por el ministro.
Pero además, el vicegobernador no se quedó en la crítica. Por el contrario, aprovechó la controversia para instalar una alternativa con peso propio. Su propuesta apunta a construir un corredor ferroviario estratégico que conecte el Puerto de San Antonio Este con el Valle Medio y, desde allí hasta Cipolletti, en la zona de influencia de Vaca Muerta.
En ese sentido, el proyecto busca resolver de raíz el problema logístico: no solo permitiría transportar arena de forma más eficiente, sino también abaratar costos en toda la cadena productiva. Y, como efecto colateral, abriría una puerta clave para las economías regionales, especialmente la fruticultura, que arrastra años de pérdida de competitividad por los altos costos de transporte y la alternativa viable que significa la exportación por contenedores por el puerto de Bahía Blanca.
Ahora bien, la iniciativa ya dejó de ser una idea en el aire. Ingresó formalmente a la Legislatura y propone la creación de una Unidad de Gestión que tendrá a su cargo estudiar la factibilidad técnica, económica y ambiental del proyecto, además de diseñar esquemas de financiamiento que podrían incluir inversión pública, privada o mixta.
Al mismo tiempo, los números empiezan a mostrar la magnitud del desafío: se proyectan entre 180 y 192 kilómetros de vías férreas hasta el nodo Choele Choel–Darwin, más otros 90 kilómetros para asegurar la conexión entre Cipolletti y Añelo. Es decir, una obra de escala mayor que podría redefinir el mapa logístico de toda la región.
Por otro lado, el esquema prevé una integración amplia, con participación de municipios, sectores productivos y especialistas, e incluso una invitación formal a la provincia de Neuquén, en un reconocimiento explícito del carácter interjurisdiccional del proyecto.
Finalmente, el plazo también juega su partido. La Unidad de Gestión tendrá 180 días para presentar un informe definitivo. Medio año para determinar si la Patagonia avanza hacia una solución estructural o queda atrapada en ideas difíciles de aterrizar.