Coco, un gatito de apenas un año y medio, murió este miércoles luego de permanecer atrapado durante horas en la copa de un pino ubicado sobre calle 25 de Mayo, casi en la esquina con Lavalle, en la ciudad de Cipolletti. El animal había subido al árbol durante la tarde del lunes y, pese a los distintos intentos de vecinos, bomberos voluntarios y trabajadores de servicios, nunca logró concretarse el rescate que tantas personas esperaban.
La situación generó una enorme movilización entre vecinos y proteccionistas, que siguieron minuto a minuto la historia del pequeño felino. Coco pertenecía a una joven oriunda de Valle Medio, quien contó con tristeza que era su primer gatito y que jamás había llegado a una altura semejante. “Coquito era mi primer gatito, tenía un año y medio. Nunca se subió tan alto. Agradezco enormemente a todos los que me ayudaron. Tiene un gran corazón”, expresó.
Desde que quedó en la copa del árbol, varias personas intentaron encontrar una manera de bajarlo. Bomberos Voluntarios acudieron al lugar para realizar el operativo, pero cada vez que se acercaban, Coco trepaba todavía más alto, dificultando las tareas. También hubo colaboración de personal de Edersa, aunque la altura del pino y la ubicación del animal hicieron que el rescate se volviera cada vez más complejo.
Con el correr de las horas, la solidaridad de los vecinos tomó protagonismo. Pasadas las 23, personas que se habían enterado del caso comenzaron a acercarse hasta 25 de Mayo y Lavalle con escaleras, mantas y frazadas para intentar ayudar. Entre ellos estuvo Tincho, un trabajador de General Roca que llegó con un utilitario y una escalera de gran tamaño para intentar alcanzar a Coco, aunque finalmente no pudo llegar hasta donde estaba el animal.
Durante la madrugada, cerca de las 00.30, llegó Ulises, un joven que decidió intentar una maniobra de rescate pese al riesgo que implicaba. Subió al árbol y estuvo muy cerca de alcanzar al gatito, mientras abajo vecinos y allegados seguían la escena con angustia y preocupación, conscientes de que también estaba en juego la seguridad de quien intentaba ayudar.
Pasadas las 2 de la madrugada, y ante la imposibilidad de concretar el rescate de otra manera, se tomó la decisión de cortar una rama como última alternativa.
Coco cayó sobre uno de los techos y pudo ser retirado del lugar, pero los golpes y el estrés acumulado durante tantas horas terminaron siendo demasiado fuertes. Fue trasladado a una veterinaria, donde pese a los esfuerzos por salvarlo, murió minutos después. La noticia provocó tristeza entre todos aquellos que habían acompañado su historia y habían hecho todo lo posible para que el rescate tuviera otro final.