Una mujer de Cipolletti logró que la Justicia ordenara restituirle la vivienda donde vivía junto a sus tres hijas luego de descubrir que su expareja había negociado el inmueble a sus espaldas mientras ella se encontraba fuera de la provincia atendiendo problemas de salud de un familiar. El hombre entregó la casa a dos mujeres y luego comenzó a cobrar cuotas con intención de venta, pese a que no tenía autorización legal para hacerlo.
El caso
Todo comenzó en 2021, cuando la mujer debió viajar de urgencia hacia una provincia del norte del país. Aprovechando esa ausencia, el exesposo pactó de manera verbal que dos mujeres ocuparan la vivienda ubicada en la zona norte de Cipolletti, en un asentamiento que recientemente fue reconocido como barrio por la Municipalidad.
Con el paso del tiempo, aquel supuesto préstamo habitacional gratuito terminó convirtiéndose en una operación económica. Según reconocieron las ocupantes durante el proceso judicial, comenzaron a pagarle dinero al hombre y en diciembre de 2023 incluso firmaron un boleto de compraventa creyendo que él tenía facultades para vender la propiedad.
Acta de Tenencia Precaria y un agravante
Sin embargo, la situación escondía una irregularidad clave. El Acta de Tenencia Precaria de la vivienda estaba emitida únicamente a nombre de la mujer y prohibía expresamente vender, alquilar o transferir el lote. Además, la damnificada presentó servicios a su nombre y documentación oficial que acreditaba que allí residía junto a sus hijas desde hacía años.
Pero además, el juez tuvo en cuenta un dato determinante: la mujer había sido víctima de violencia intrafamiliar y económica por parte de su expareja. Según la resolución, el hombre se aprovechó de un contexto de vulnerabilidad y manipulación para avanzar con la entrega irregular de la vivienda mientras ella atravesaba una situación familiar delicada.
Finalmente, la Unidad Procesal Civil, Comercial, Minería y Sucesiones de Cipolletti rechazó los planteos de las ocupantes y ordenó el desalojo del inmueble. La Justicia concluyó que el hombre nunca tuvo derechos sobre la propiedad y ratificó que la mujer mantiene plenamente legítimo el uso de la casa donde crió a sus hijas.