El Gobierno de Río Negro dio este martes un nuevo paso en su objetivo de asumir el control de las rutas nacionales 22 y 151. En una reunión encabezada por el gobernador Alberto Weretilneck en Viedma, se conformó una mesa de trabajo integrada por especialistas técnicos, legales, jurídicos y económicos que tendrá la misión de elaborar la propuesta formal que será presentada ante la Dirección Nacional de Vialidad para avanzar con el traspaso.
La decisión llega en medio de los persistentes reclamos por el estado de ambas rutas, consideradas estratégicas para la producción, el transporte y la seguridad vial en la provincia. Durante el encuentro participaron además el ministro de Obras y Servicios Públicos, Alejandro Echarren, y el presidente de Vialidad Rionegrina, Raúl Grün, quienes comenzaron a delinear los aspectos centrales del proyecto.
Según se informó oficialmente, el próximo paso será la elaboración de un convenio marco que luego será elevado a la Dirección Nacional de Vialidad para su evaluación y eventual aprobación. Aunque todavía no trascendieron las condiciones que propondrá Río Negro, desde el Gobierno aseguraron que el objetivo es construir un esquema de gestión que permita garantizar mantenimiento, inversiones y mejoras.
En ese contexto, Weretilneck fue contundente al explicar las razones que impulsan la iniciativa. "Sabemos que falta. Y también sabemos que los rionegrinos están cansados de esperar obras que fueron prometidas durante años y nunca llegaron", afirmó el mandatario al referirse a la situación de las rutas nacionales que atraviesan gran parte del territorio provincial.
Además, sostuvo que el equipo conformado trabajará para definir las condiciones necesarias que permitan asumir esa responsabilidad. "Avanzamos con un trabajo serio y responsable para definir las condiciones, el financiamiento y los proyectos necesarios para hacernos cargo de dos corredores fundamentales para la producción, el desarrollo y la seguridad vial de nuestra provincia", señaló.
La Ruta Nacional 22 y la Ruta Nacional 151 son dos de las vías de comunicación más importantes de Río Negro. Por ellas circulan diariamente miles de vehículos particulares, transporte de cargas, trabajadores y turistas. Sin embargo, el deterioro de distintos tramos y la falta de obras largamente anunciadas generaron reclamos constantes de municipios, cámaras empresarias y usuarios.
Por eso, el Gobierno provincial busca ahora asumir un rol más activo. "No vamos a mirar para otro lado frente al estado en que se encuentran estas rutas. Estamos dando un paso concreto para recuperar infraestructura estratégica y garantizar las obras que Río Negro necesita", remarcó Weretilneck.
Mientras tanto, la iniciativa continúa transitando una etapa clave. La aceptación por parte de Vialidad Nacional será determinante para definir si finalmente Río Negro logra avanzar con una transferencia que podría cambiar el futuro de dos de las rutas más cuestionadas y transitadas de la región.