Un conflicto vecinal en El Bolsón llegó al Juzgado de Paz y terminó con dos compromisos para el dueño de varios perros: reparar los cercos de su vivienda y buscar nuevos hogares para algunos de los animales. Los reclamos se originaron porque los perros salían de la propiedad y generaban problemas de convivencia en el barrio.
Durante la audiencia, el hombre aseguró que los animales estaban vacunados y castrados, y que recibía ayuda para alimentarlos. Sin embargo, reconoció que los cercos no impedían que salieran del terreno y señaló dos sectores que necesitaban arreglos: el frente de la casa y el límite sur, que comparte con una vecina.
El propietario aceptó comenzar las reparaciones por el frente y luego avanzar sobre el cerramiento lindante. Como se trata de un cerco compartido, el Juzgado de Paz también tomará contacto con la vecina para solicitar su colaboración en los trabajos. Pero la reparación de los límites no fue la única medida acordada. La cantidad de perros que permanecían en la vivienda también fue parte de la audiencia, donde se planteó la necesidad de reducirla para evitar nuevos inconvenientes con el vecindario.
El juez dispuso que el hombre deberá disminuir progresivamente la cantidad de animales hasta conservar solamente uno o dos. Para eso, tendrá que encontrar personas dispuestas a recibir algunas de sus mascotas y no podrá incorporar nuevos perros a la propiedad.
La resolución ordenó comenzar de inmediato con las reparaciones de los cercos, primero en el frente y después en el sector sur. En cambio, no estableció un plazo concreto para completar la reducción de animales, aunque dejó fijada la obligación de avanzar hacia esa meta.