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La crisis financiera se llevó puesto al secretario de Hacienda de María Emilia Soria en General Roca

La intendenta le pidió la renuncia a Pablo Rolo tras el pago de salarios en cuotas y el adelanto de $800 millones de Alberto Weretilneck. La crisis financiera roquense suma un costo político y vuelve a poner bajo la lupa las cuentas municipales.

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Viernes, 06 de noviembre de 2026 a las 16:02
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María Emilia Soria le pidió la renuncia a Pablo Oscar Rolo, el secretario de Hacienda que la acompañaba desde diciembre de 2019, en medio de la crisis financiera que sacudió a la Municipalidad de Roca. La salida del funcionario se produjo después del desdoblamiento salarial y del auxilio de $800 millones que el gobierno de Alberto Weretilneck debió adelantar para que los trabajadores municipales cobraran el 30% de sus haberes que había quedado pendiente. El déficit millonario, las dificultades para afrontar los gastos corrientes y un préstamo de $6.000 millones que todavía no se concreta terminaron por poner en jaque al hombre que tenía a su cargo las cuentas del municipio.

La decisión de la intendenta tiene un peso político que excede largamente un cambio de nombres en el gabinete. Rolo no era un funcionario recién llegado ni un colaborador circunstancial. Contador público, estaba al frente de Hacienda desde el inicio de la primera gestión de María Emilia Soria, en diciembre de 2019, y era uno de los responsables de administrar los recursos, proyectar los ingresos y garantizar que la Municipalidad pudiera cumplir con sus obligaciones. Su salida llega justamente cuando las cuentas de Roca quedaron bajo la lupa y el pago de los salarios necesitó una ayuda externa.

Los hechos que desencadenar la salida de Rolo

La secuencia es difícil de disimular. Primero, el municipio anunció que pagaría los haberes en dos cuotas: un 70% inicial y el 30% restante varios días después sin fecha precisa. Después, ante la imposibilidad de completar el desembolso en el plazo previsto, comenzaron las gestiones ante el gobierno provincial. Rolo participó de las negociaciones para conseguir un adelanto de coparticipación y, finalmente, Weretilneck autorizó $800 millones que permitieron cancelar la parte pendiente sin obligar a los trabajadores a esperar hasta después del 16 de noviembre. Pero el salvavidas financiero tuvo una consecuencia inesperada para el funcionario que había intervenido en su gestión: Soria le pidió que dejara el cargo.

El problema es que los números ya venían mostrando señales de alarma. En abril, Mejor Informado había revelado que Roca cerró el ejercicio 2025 con un déficit de $5.412 millones. La Municipalidad registró ingresos por $53.720 millones, mientras que los gastos treparon a $59.132 millones. La diferencia dejó en evidencia que la administración había gastado mucho más de lo que recaudó, incluso después de un importante crecimiento de los recursos provenientes de las tasas municipales. Siete meses después, aquel rojo contable terminó convirtiéndose en un problema concreto: no había fondos suficientes para pagar los salarios completos en la fecha habitual.

Sin embargo, el descalabro financiero no se agota en los sueldos. La Municipalidad también tiene pendiente un préstamo de $6.000 millones del Banco Patagonia, autorizado pero todavía no desembolsado. Esos recursos estaban previstos para reactivar obras públicas que quedaron paralizadas, pero mientras el crédito no se concrete no forman parte de la disponibilidad real del municipio. La paradoja es evidente: Roca espera un financiamiento millonario para poner en marcha obras, pero al mismo tiempo tuvo que pedir que le adelantaran coparticipación para cumplir con los salarios. Y ahora, además, deberá devolver los $800 millones recibidos de la Provincia, en dos cuotas que comprometen ingresos futuros.

Desde el Ejecutivo municipal, Soria justificó las dificultades por el incremento de los gastos extraordinarios que provocaron las lluvias y las contingencias climáticas. Mencionó subas en los costos de funcionamiento, las horas extras y las ayudas económicas. También sostuvo que nunca había necesitado un anticipo de coparticipación durante sus siete años de gestión. La explicación busca encuadrar el episodio como una situación excepcional, pero la salida del secretario de Hacienda abre otro interrogante: ¿la intendenta detectó errores de planificación financiera o decidió desplazar al funcionario para encontrar un responsable dentro de su propio equipo?

La discusión también tiene un costado político. El gobernador Weretilneck aprovechó el episodio para cuestionar las administraciones que sostienen gastos por encima de sus ingresos y afirmó que la inflación disimuló durante años las ineficiencias del Estado. La referencia cayó directamente sobre el modelo de gestión de los Soria, que durante más de dos décadas convirtió el orden de las cuentas y el pago puntual de los salarios en una de sus principales banderas. Primero fue el déficit millonario, después el desdoblamiento de los haberes y ahora la salida del responsable de Hacienda. La imagen de solvencia que el sorismo construyó en Roca recibió un golpe tras otro.

La renuncia solicitada a Rolo tampoco resuelve las preguntas que deja la crisis. Si el secretario era el responsable de proyectar los ingresos y administrar los recursos, también habrá que determinar qué decisiones presupuestarias se tomaron desde la conducción política y cómo se llegó a una situación en la que fue necesario recurrir al gobernador para completar los salarios. Hacienda no funciona de manera aislada: las prioridades de gasto, la ejecución del presupuesto y las decisiones sobre los recursos involucran a todo el Ejecutivo. Por eso, la salida de un funcionario no alcanza para explicar por qué el municipio perdió margen financiero.

El próximo desafío será todavía más complicado. Soria deberá afrontar el aguinaldo, devolver el adelanto provincial, pagar los próximos salarios y sostener los servicios municipales, mientras intenta ordenar un gabinete que acaba de perder a uno de sus principales integrantes. La crisis también amenaza con convertirse en un problema electoral para una intendenta que busca proyectar su figura hacia 2027 y que podría disputar la Gobernación. Antes de hablar de candidaturas, tendrá que responder por las cuentas de la ciudad que administra.

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