El hallazgo apareció después de una inspección en una zona rural de Pilcaniyeu, donde una patrulla del Escuadrón 34 Bariloche de Gendarmería Nacional junto con el personal de la Dirección de Patrimonio y Museos y un arqueólogo del CONICET-UNRN, detectaron dos posibles sitios arqueológicos que hasta ahora no figuraban en los registros. La importancia del descubrimiento quedó marcada por la cantidad de evidencias encontradas y por tratarse de lugares vinculados con la ocupación humana de la región hace cientos de años.
El operativo demandó una recorrida por un terreno complicado, con montañas y distintos cursos de agua, hasta llegar a los sectores donde se encontraban las evidencias. La expedición permitió identificar dos sitios arqueológicos de gran interés científico.
Según la información difundida, no existían registros ni investigaciones anteriores sobre esos lugares, por lo que el descubrimiento abre una nueva posibilidad para estudiar cómo se desarrolló la vida de las poblaciones indígenas que habitaron esta zona de Río Negro antes de la colonización europea.
Entre los rastros encontrados aparecieron pinturas rupestres, cuevas, aleros y pircas, estructuras que permiten reconstruir parte de las actividades desarrolladas por quienes ocuparon el territorio. También fueron localizados fragmentos y distintos instrumentos líticos, es decir, elementos elaborados en piedra que constituyen una de las principales evidencias materiales de antiguas ocupaciones humanas.
El recorrido no fue sencillo y obligó a los integrantes de la comitiva a avanzar por un paisaje montañoso para poder geolocalizar con precisión los sitios. Una vez identificados los sectores de interés, los especialistas comenzaron con las tareas necesarias para documentar cada una de las evidencias encontradas y dejar asentada su ubicación.
El trabajo incluyó un relevamiento planimétrico, fotográfico y de georreferencia, con el objetivo de registrar las características de los sitios y contar con información precisa para futuras investigaciones. La intervención se realizó dentro del marco de las normas que protegen el patrimonio arqueológico y paleontológico, tanto a nivel provincial como nacional.
El descubrimiento suma así dos nuevos lugares de interés para conocer la historia más antigua de Pilcaniyeu y de la región cordillerana de Río Negro. Ahora, las evidencias encontradas quedan bajo protección y podrán ser estudiadas para aportar más información sobre las comunidades que habitaron estos paisajes.