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Después de 8 años de servicio, retiraron al perro antinarcóticos Mark y su guía lo adoptó

El labrador retriever trabajó en Salta y Río Negro junto a la cabo primero Cintia Espinoza. Una formación especial del Escuadrón 35 marcó el final de su etapa operativa y el comienzo de una nueva vida, lejos del servicio y junto a la mujer que fue su compañera durante cinco años.

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Lunes, 12 de octubre de 2026 a las 07:39
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Mark, el perro antinarcóticos que cumplió ocho años de servicio en Gendarmería Nacional, fue adoptado por su guía, la cabo primero Cintia Espinoza, tras una emotiva ceremonia en El Bolsón.

Después de ocho años de trabajo en la lucha contra el narcotráfico, Mark dejó atrás su etapa operativa en Gendarmería Nacional. El labrador retriever fue despedido con honores por el personal del Escuadrón 35 “El Bolsón”, en Río Negro, y tuvo un final que emocionó a sus compañeros: su propia guía, la cabo primero Cintia Espinoza, lo adoptó para acompañarlo durante el resto de su vida.

La ceremonia se realizó durante la mañana del 9 de octubre y sirvió para reconocer la trayectoria del animal, que durante años participó en tareas operativas junto a su compañera humana. Mark había sido asignado a Espinoza cuando tenía tres años y, desde entonces, construyeron un vínculo que trascendió los entrenamientos y las jornadas de servicio. Primero trabajaron en la Sección “Senda Hachada” del Escuadrón 52 “Tartagal”, en Salta, y en 2024 fueron trasladados al Escuadrón 35, con asiento en Río Negro.

Durante la formación, Espinoza tomó la palabra y puso en palabras una relación que se construyó con el paso del tiempo. “Mark me enseñó que trabajar con un can no se trata solamente de cumplir una función. Con el paso del tiempo, uno aprende a conocer sus movimientos, sus reacciones y hasta sus silencios”, expresó la gendarme, al recordar los años compartidos con el perro antinarcóticos.

La guía también destacó el esfuerzo que hubo detrás de cada jornada y la confianza que fueron desarrollando como equipo. “Formamos un equipo con paciencia, constancia y respeto. Juntos atravesamos jornadas de trabajo, entrenamientos, servicios y distintas situaciones que fueron formando el vínculo que hoy nos une”, señaló durante el acto de despedida.

Pero el momento más significativo llegó cuando se confirmó que Mark no se separaría de la persona que lo acompañó durante cinco años. Una vez concluida su etapa de servicio, el animal quedó bajo el cuidado de Espinoza, quien asumió la responsabilidad de brindarle un hogar y acompañarlo durante su retiro. La adopción convirtió la despedida institucional en el comienzo de una nueva etapa para ambos.

“La parte más especial de esta despedida es que hoy tengo la posibilidad de seguir teniendo su compañía y brindarle el descanso y los cuidados que se merece después de tantos años de servicio”, manifestó la cabo primero. Sus palabras resumieron el sentido de una ceremonia en la que el reconocimiento por la tarea cumplida se mezcló con la emoción de saber que el vínculo continuaría fuera de Gendarmería.

Espinoza cerró su discurso con un mensaje dirigido a su compañero de tantos años: “Gracias por haber sido mi compañero y por haberme permitido crecer también como guía. Tu etapa de servicio termina, pero nuestra historia continúa”. Con esas palabras, Mark se despidió de su función como can antinarcóticos, pero no de la mujer con la que compartió entrenamientos, operativos y una parte importante de su vida.

 

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