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Se mudó a Bariloche durante la pandemia, la despidieron y perdió un juicio por $83 millones

Se mudó a Bariloche durante la pandemia para trabajar a distancia, pero la empresa le exigió volver a las oficinas y terminó despidiéndola. Reclamó $83 millones y la Justicia rechazó la demanda al considerar justificada la desvinculación.

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Miércoles, 14 de octubre de 2026 a las 10:55
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Se fue a vivir a Bariloche para trabajar a distancia, pero la Justicia avaló su despido.

Una mujer que se instaló con su familia en Bariloche durante la pandemia, convencida de que podía sostener su trabajo a distancia, terminó despedida y enfrentada a su empleadora en los tribunales. Reclamó alrededor de $83 millones por la desvinculación, pero la Cámara Primera del Trabajo rechazó la demanda y consideró que el despido había sido justificado. El caso expuso el choque entre el teletrabajo que se extendió durante la emergencia sanitaria y la exigencia empresarial de regresar a las oficinas.

La historia había comenzado mucho antes de que el conflicto llegara a la Justicia. La mujer trabajaba para la misma empresa desde octubre de 2005 y, como ocurrió con miles de empleados durante la pandemia, pasó a desempeñar sus tareas de manera remota. En junio de 2020 tomó una decisión que cambiaría su vida cotidiana: se mudó a Bariloche con su familia y dejó atrás la rutina de trabajar en Buenos Aires.

Sin embargo, lo que en un principio parecía compatible con la continuidad laboral terminó convirtiéndose en un problema. Cuando la empresa comenzó a exigir el regreso a la presencialidad, apareció una diferencia central entre las partes: la trabajadora sostuvo que había acordado con su jefe una modalidad que le permitía vivir en la cordillera y viajar a Buenos Aires una semana por mes. La compañía, en cambio, negó que ese compromiso existiera.

La distancia dejó de ser solamente geográfica y pasó a convertirse en el eje de una disputa laboral. Para la empleada, el esquema que había organizado su vida familiar debía mantenerse. Para la firma, la modalidad remota no implicaba una modificación permanente de las condiciones originales de trabajo. Esa diferencia resultó decisiva cuando comenzaron los reclamos para que volviera a cumplir tareas de manera presencial o bajo un esquema híbrido.

A partir de entonces, el conflicto se agravó. Según la información disponible en el expediente, la empresa intimó a la mujer a retomar la presencialidad y le aplicó sanciones por ausencias que consideró injustificadas. La trabajadora no aceptó esa interpretación y sostuvo que la decisión empresarial de apartarla de sus funciones estaba vinculada con un trato hostil, persecución y represalias. También cuestionó la quita de tareas.

Finalmente, en marzo de 2023, la empresa dispuso el despido. La explicación fue que la empleada había incumplido las instrucciones laborales y acumulado inasistencias sin justificación. La mujer decidió llevar el caso a los tribunales y reclamó una indemnización millonaria. El monto que llegó a la discusión judicial rondó los $83 millones, una cifra que convirtió la controversia en un caso de fuerte impacto económico.

Pero el expediente no terminó como esperaba la trabajadora. La Cámara Primera del Trabajo de Bariloche entendió que no se había acreditado el acuerdo que le permitía trabajar desde la ciudad rionegrina y viajar periódicamente a Buenos Aires. En otras palabras, los jueces no encontraron pruebas suficientes para considerar que la empresa hubiera aceptado de manera permanente las condiciones que la mujer invocaba.

Además, el tribunal evaluó los incumplimientos atribuidos a la empleada y las intimaciones que había recibido para regresar a las oficinas. Las acusaciones de persecución, discriminación y represalias tampoco prosperaron. De acuerdo con la reseña del fallo, una pericia informática descartó que la compañía le hubiera bloqueado el acceso a sus sistemas como una maniobra para perjudicarla.

El 8 de octubre de 2026 llegó la resolución: la Justicia rechazó la demanda, consideró justificado el despido e impuso las costas del proceso a la trabajadora. La decisión se apoyó en el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo, que regula la posibilidad de extinguir una relación laboral cuando existe una injuria de gravedad suficiente.

El caso deja una discusión que sigue vigente después de la pandemia. Trabajar desde casa se convirtió para muchas personas en una oportunidad para cambiar de ciudad, reorganizar la vida familiar y alejarse de las grandes urbes. Pero esa transformación no significó que todos los acuerdos de teletrabajo fueran permanentes ni que pudieran darse por sentados. En esta historia, la mudanza a Bariloche terminó en un despido, un reclamo millonario y una derrota judicial.

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