La noticia golpeó de lleno al gobernador de Río Negro: Osvaldo Weretilneck, su padre, murió durante la madrugada en Cipolletti después de atravesar una larga enfermedad. El hombre, que tenía su vida ligada a El Bolsón, había pasado sus últimos tiempos en el Alto Valle bajo atención médica. El fallecimiento se conoció mientras Alberto Weretilneck tenía actividades previstas en Bariloche.
La muerte de Osvaldo rápidamente provocó muestras de pesar en el ámbito político provincial. Pero detrás del cargo y de la agenda oficial quedó expuesto el costado más personal del gobernador, que recibió la noticia sobre el fallecimiento de su padre en medio de una jornada que tenía programada fuera de Cipolletti.
Uno de los primeros en despedirlo públicamente fue el vicegobernador Pedro Pesatti. Lo hizo con un mensaje cargado de afecto, en el que definió a Osvaldo como “un hombre bueno” y destacó su personalidad. “Vital y desbordante de energía”, lo describió Pesatti, quien además remarcó la pelea que mantuvo durante sus últimos tiempos contra una enfermedad que terminó siendo determinante.
Pese a que desde hace tiempo están distanciados, el mensaje del vicegobernador puso en palabras una situación que hasta ahora había quedado mayormente reservada al ámbito familiar.
Además, Pesatti acompañó especialmente a los hijos de Osvaldo: Alberto, Mónica y Marcelo Weretilneck. También hizo extensivo su mensaje a Hilda, la compañera del hombre que murió durante la madrugada.
Una vida vinculada a la cordillera
Osvaldo tenía su residencia en El Bolsón, pero en los últimos tiempos su situación de salud había obligado a trasladarlo a Cipolletti. Allí permanecía bajo atención médica mientras atravesaba una enfermedad que se extendió durante un período prolongado.
Ahora, el fallecimiento de su padre también impacta sobre la agenda del gobernador. Weretilneck tenía actividades previstas para este jueves en Bariloche y resta conocer si esas obligaciones serán suspendidas o modificadas a partir de la muerte de Osvaldo.
La noticia abrió así una jornada distinta para el gobernador: la agenda política quedó inevitablemente atravesada por una pérdida familiar, mientras comienzan a conocerse las primeras muestras de acompañamiento hacia la familia Weretilneck.