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El río Colorado preocupa a Catriel: refuerzan defensas ante el deshielo

El Municipio trabaja en los sectores más vulnerables de Lote 14 y Lote 15, donde ya hubo filtraciones en viviendas. El aumento del caudal previsto para los próximos meses obliga a acelerar las tareas, aunque los organismos técnicos descartaron, por ahora, una crecida extraordinaria.

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Jueves, 15 de octubre de 2026 a las 07:13
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Catriel refuerza los terraplenes y acondiciona la ribera ante el aumento del caudal del río Colorado.

Catriel empezó a prepararse para un escenario que inquieta a los vecinos que viven a orillas del río Colorado: el caudal aumentará durante las próximas semanas por el deshielo cordillerano y los aportes de la cuenca. Ante ese panorama, el Municipio refuerza terraplenes, limpia sectores de la ribera y analiza alternativas para evitar que el agua vuelva a filtrarse en patios y terrenos de Lote 14 y Lote 15, dos zonas que ya sufrieron las consecuencias de crecidas anteriores.

El antecedente que enciende las alarmas no es menor. Según recordó la intendenta Daniela Salzotto, hace aproximadamente cuatro años, cuando el río llegó a registrar un caudal cercano a los 500 metros cúbicos por segundo, el agua comenzó a filtrarse en patios de viviendas de esos sectores. La preocupación ahora pasa por adelantarse al problema: nadie quiere esperar a que el agua avance sobre las propiedades para empezar a buscar soluciones.

Por eso, las tareas se concentran en los puntos más expuestos de la ribera. En Lote 15 se trabaja en la limpieza del terreno, el retiro de microbasurales y el acondicionamiento de sectores donde las defensas necesitan refuerzos.

En Lote 14, en tanto, se evalúan intervenciones para proteger las viviendas cercanas al cauce y mejorar el manejo del agua si aparecen nuevas filtraciones.

Pero el tiempo apremia. Las proyecciones apuntan a un incremento de los aportes durante noviembre y diciembre, con la posibilidad de que el proceso se extienda hasta enero. La llegada de temperaturas más altas puede acelerar el deshielo en la cordillera y sumar agua a la cuenca. Todavía no hay una estimación definitiva del caudal máximo que podría alcanzar el río en Catriel, un dato clave para determinar hasta dónde deben llegar las obras preventivas.

Manejo del caudal aguas abajo

En paralelo, las cifras sobre el funcionamiento de Casa de Piedra sumaron otro elemento a la discusión. La erogación del embalse pasó de 115 a 125 metros cúbicos por segundo el martes 13 de octubre, con aumentos programados a 135 metros cúbicos por segundo hoy y a 150 el martes 20, según el cronograma difundido. Sin embargo, hay una diferencia fundamental que conviene aclarar: Catriel está aguas arriba de la presa. Por lo tanto, el agua liberada desde Casa de Piedra no provoca directamente una crecida en la ciudad. Para conocer la evolución del río en esa zona hay que observar las mediciones y proyecciones correspondientes al tramo situado aguas arriba.

De hecho, el Ente Provincial del río Colorado aclaró que los valores registrados al momento de su comunicación no configuraban una crecida extraordinaria ni una emergencia hídrica. La advertencia no significa que el riesgo esté descartado, sino que la prevención municipal debe distinguirse de una situación de inundación inminente. La evolución dependerá de las condiciones meteorológicas, los aportes del deshielo y los registros hidrológicos que se obtengan durante las próximas semanas.

Con ese escenario sobre la mesa, la convocatoria al Comité de Emergencias aparece como una instancia decisiva. La coordinación entre el Municipio y los organismos competentes deberá traducirse en medidas concretas, con responsabilidades definidas y capacidad de respuesta si el nivel del río cambia. Para los vecinos de la ribera, la discusión no pasa solamente por los números: lo que importa es saber si las defensas estarán listas antes de que llegue el período de mayor aporte de agua.

Catriel, por ahora, trabaja para evitar que una preocupación estacional termine convirtiéndose en un problema para las familias que viven cerca del río. La incógnita sigue abierta: cuánto crecerá el Colorado y si los terraplenes alcanzarán para contenerlo. La respuesta dependerá de las próximas mediciones y del avance de unas obras que tienen una prioridad evidente: que el agua no vuelva a meterse en las casas.

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