La acumulación de nieve en la alta cuenca obligó a aumentar las erogaciones desde el embalse Casa de Piedra y encendió una advertencia preventiva por el comportamiento del río Colorado. El caudal pasó de 85 a 115 metros cúbicos por segundo y se anunció una nueva suba a 125 para el mañana. Mientras tanto, las autoridades anticipan un mayor aporte de agua durante noviembre, diciembre y enero, cuando llegue el deshielo, y piden extremar las precauciones en zonas de pesca, sectores recreativos, establecimientos rurales y caminos cercanos al cauce.
El cambio no es menor. Según los datos difundidos por el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO), el caudal venía aumentando desde septiembre, cuando pasó de 70 a 80 y luego a 85 m³/s, antes de llegar a los 115 m³/s registrados en octubre. La nueva programación busca administrar el agua disponible ante las condiciones observadas en la alta cuenca.
La preocupación está puesta especialmente en lo que puede ocurrir cuando las temperaturas empiecen a acelerar el derretimiento de la nieve acumulada en la cordillera. Los relevamientos realizados a fines de septiembre por la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación detectaron incrementos importantes en dos puntos de medición: El Azufre y Paso Pehuenche. En el primero, la acumulación registrada creció un 60%; en el segundo, un 115% respecto de los datos remotos disponibles antes del relevamiento. En Valle Hermoso, en cambio, se observó una leve reducción.
A partir de esas mediciones, COIRCO evaluó los registros de nieve, las imágenes satelitales, la evolución del nivel del embalse y los pronósticos meteorológicos de corto y mediano plazo. Con esos elementos resolvió modificar la erogación de Casa de Piedra, respetando los procedimientos establecidos para evitar variaciones bruscas en la liberación del agua. El organismo mantiene un seguimiento permanente de las condiciones hidrológicas de la cuenca.
Sin embargo, el escenario que más atención demanda está unas semanas más adelante. Noviembre, diciembre y enero aparecen como los meses clave para evaluar el impacto del deshielo sobre el caudal del Colorado. La cantidad de nieve acumulada permite anticipar un mayor escurrimiento, aunque todavía no existe un pronóstico definitivo que permita establecer qué volumen de agua llegará al río durante toda la temporada.
Por eso, las recomendaciones apuntan a quienes suelen acercarse al cauce para pescar, pasar el día o realizar actividades recreativas, pero también a productores y trabajadores rurales. Un incremento del nivel y de la velocidad del agua puede modificar las condiciones de sectores que habitualmente parecen seguros. También exige precaución en caminos, instalaciones y áreas de trabajo próximas a las márgenes.
Mientras tanto, la evolución del río dependerá de las condiciones que se registren en la alta cuenca y del seguimiento que realicen los organismos responsables. El mensaje para la comunidad es concreto: no confiarse por el aspecto habitual del cauce, evitar acercarse a sectores peligrosos y mantenerse atenta a las actualizaciones oficiales.