El Puerto de San Antonio Este ya empezó a mostrar el tamaño del negocio energético que se viene para Río Negro. Este domingo fueron descargados y acopiados 3.340 caños de 36 pulgadas, que serán utilizados para construir el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa rionegrina y permitirá abastecer el proyecto de GNL previsto en el Golfo San Matías.
El gobernador Alberto Weretilneck recorrió la operación y destacó que la llegada de estos materiales representa mucho más que un movimiento portuario. Los caños forman parte de un operativo que contempla la llegada de 12 buques provenientes de India, mientras el puerto prepara sus nuevas playas de almacenamiento para recibir toneladas de materiales destinados a las grandes obras energéticas que avanzan en la provincia.
El cambio de escala ya se siente en San Antonio Este. La terminal cuenta con 18 hectáreas destinadas al acopio de caños, equipos e insumos, una infraestructura que permitirá convertir al puerto en uno de los principales puntos logísticos de la Patagonia para los proyectos vinculados con el gas y el petróleo de Vaca Muerta.
La obra tendrá una dimensión enorme: el nuevo gasoducto atravesará 472 kilómetros de territorio rionegrino y tendrá capacidad para transportar hasta 27 millones de metros cúbicos de gas por día. El destino será la costa del Golfo San Matías, donde el gas llegará a las unidades flotantes de licuefacción previstas para el proyecto de GNL de Southern Energy.
Detrás de cada barco que llega aparecen también nuevos movimientos económicos. La descarga, el transporte, el almacenamiento y toda la logística asociada comienzan a generar actividad en el puerto y en distintas localidades de la provincia, mientras Río Negro busca posicionarse como una pieza clave para sacar al mundo la producción energética de Vaca Muerta.
El desafío ahora es que toda esa maquinaria funcione sin frenos. La Provincia deberá acompañar el avance de las obras, garantizar las condiciones de seguridad y ambientales y sostener los tiempos previstos para que el proyecto energético pueda avanzar. La llegada de los caños representa, en ese sentido, una de las primeras imágenes concretas de una transformación que durante años fue presentada como una promesa.