La educación financiera comienza a ganar espacio como una herramienta para preparar a niños y adolescentes frente a situaciones que deberán afrontar en su vida cotidiana. La propuesta apunta a que conceptos vinculados con el dinero, el ahorro, la planificación y la administración de recursos dejen de ser considerados exclusivamente como temas de adultos y puedan incorporarse desde edades tempranas mediante un lenguaje accesible.
Bibiana Sagripanti, empresaria y analista en sistemas, brindó estos detalles en el programa La segunda mañana, que se transmite por AM550, donde contó que actualmente desarrolla talleres en escuelas de Cipolletti y Centenario. Desde su experiencia como docente y dentro de una empresa familiar, señaló que detectó una dificultad recurrente para planificar las finanzas a largo plazo y decidió trabajar en una propuesta que acercara estos conocimientos a los más chicos.
La iniciativa se denomina “Finanzas Land” y propone enseñar conceptos financieros mediante cuentos, historias, desafíos y juegos conocidos por los niños, como el memotest, el “Adivina quién” y el dominó. Según explicó Sagripanti, la idea surgió también a partir de una experiencia personal con su hijo durante la pandemia, cuando comenzó a buscar bibliografía sobre educación financiera adaptada a chicos. El proyecto apunta especialmente a trabajar la responsabilidad emocional en el uso del dinero, la planificación financiera y la construcción de objetivos desde edades tempranas.
Uno de los ejes de los talleres es aprender a elaborar presupuestos y comprender qué decisiones pueden tomarse frente a una determinada cantidad de dinero. En ese sentido, Sagripanti destacó la importancia de diferenciar entre el gasto impulsivo y la posibilidad de utilizar esos recursos para alcanzar un objetivo o incluso hacerlos crecer. Para los adolescentes, además, la propuesta incorpora problemáticas actuales como el acceso a las apuestas virtuales, las inversiones y las estafas digitales.
Otro de los conceptos que se trabaja es el de las “deudas buenas y deudas malas”, con el objetivo de que los jóvenes comprendan que endeudarse no necesariamente implica una decisión negativa, sino que depende del propósito y de las condiciones. La empresaria puso como ejemplos la posibilidad de financiar un emprendimiento, acceder a una vivienda con una tasa razonable o realizar una capacitación que genere beneficios a futuro.
Para Sagripanti, llevar estos contenidos al ámbito escolar permite que los estudiantes encuentren una aplicación concreta a aquello que aprenden. La propuesta también busca estimular la construcción de proyectos personales y acompañar a los chicos en la identificación de sus sueños y objetivos. “Finanzas Land” cuenta además con un ciclo de capacitación de cuatro encuentros familiares, bajo la premisa de que el dinero debe comenzar a hablarse en el hogar y dejar de ser un tema tabú.