El invierno no solo transforma los paisajes de la provincia con nieve y bosques blancos, sino que también marca el inicio de una de las mejores épocas para el avistaje de aves. Durante esta temporada, humedales, lagunas y ríos neuquinos reciben a numerosas especies migratorias que recorren miles de kilómetros en busca de refugio y alimento.
Estos ambientes naturales convierten a Neuquén en uno de los escenarios más destacados de la Patagonia para observar aves en libertad. Junto a las especies que llegan cada invierno, también es posible encontrar aves residentes que permanecen activas durante toda la temporada.
Entre las más emblemáticas se destacan el cóndor andino, que suele sobrevolar los sectores cordilleranos; el águila mora, frecuente en zonas de montaña y estepa, el cisne de cuello negro, presente en lagos y humedales; además de distintas especies de patos silvestres que encuentran en los espejos de agua un lugar ideal para alimentarse y descansar.
El recorrido por la naturaleza también permite observar otras especies características de la fauna neuquina, como choiques, guanacos, zorros colorados y gatos monteses, que modifican sus hábitos durante el invierno para adaptarse a las bajas temperaturas. Los mejores lugares para disfrutar de esta experiencia son las Áreas Naturales Protegidas y destinos como Caviahue-Copahue, Villa Pehuenia-Moquehue, San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Villa La Angostura y la Región del Alto Neuquén, donde existen circuitos especialmente recomendados para el turismo de naturaleza.
Además, quienes quieran iniciarse en el avistaje de aves pueden participar en las actividades organizadas por los Clubes de Observadores de Aves (COA), que promueven la observación responsable y el conocimiento de la biodiversidad provincial. Desde los organismos provinciales recuerdan que la mejor forma de disfrutar esta experiencia es mantener distancia de los animales, no alimentarlos y respetar los senderos habilitados para preservar el equilibrio de los ecosistemas.