Jorge Luis Borges suele aparecer asociado a las bibliotecas, los laberintos, los mundos fantásticos y una imagen casi solemne del gran escritor. Pero detrás de ese personaje también hubo un hombre atravesado por el deseo, el enamoramiento, los rechazos y las desilusiones.
Ese es el Borges que Patricio Zunini decidió explorar en “Borges enamorado”, publicado por Galerna, un libro que reconstruye sus relaciones con distintas mujeres y busca encontrar las huellas que esos vínculos dejaron en su literatura. Entre ellas aparecen Concepción Guerrero, Estela Canto, Elsa Astete Millán y María Kodama.
En diálogo con 24/7 Canal de Noticias durante la Feria Internacional del Libro de Neuquén, donde presentó su libro, Zunini propone correrse por un momento del Borges convertido en mito para acercarse al hombre detrás del escritor.
¿Qué Borges aparece cuando se lo mira desde sus relaciones amorosas?
Una cosa que pasa con los 40 años de la muerte de Borges es que podemos empezar a revisar aspectos de su vida que antes estaban un poco ocluidos por la literatura y la política. El amor, el cuerpo. En todo caso, esa idea de un Borges, el Borges que nos llegó a nosotros: el hombre grande, sabio, que era como una especie de oráculo. Bueno, también tenía cuerpo y pasión. Entonces me pareció interesante recorrer esa historia para tratar de entender esos puntos de anclaje con la literatura.
¿Cómo entraste en esa historia? ¿Cuál fue la primera figura femenina de Borges que te llevó a investigar este aspecto?
Me sorprendió hace unos años, cuando se cumplían 100 años de Fervor de Buenos Aires, su primer libro, que salió en 1923. Yo tenía la edición de las Obras completas y estaba viendo el Fervor de Buenos Aires. De repente, en la edición facsimilar, vi que decía “A mi novia Concepción Guerrero”. Borges escribiendo sobre una novia, un poema, me llamó la atención. Entonces empecé a tirar del hilo y fui encontrando mujeres que habían significado mucho en su vida y a las que luego él les bajaba un poco el precio. Por ejemplo, María Esther Vázquez, Estela Canto o Norah Lange. Pero después veías que durante esos años el tipo estaba muy enamorado.
Y también aparecen muchas desilusiones amorosas.
Sí. Podemos decir que tuvo muchas desilusiones, muchas, muchas, muchas más que las demás.
¿Qué incidencia tuvo su madre, Leonor Acevedo, en las relaciones de Borges?
Sin entrar en la psicologización, Leonor fue una mujer con mucho peso en la vida de Borges. Murió en 1976 o 1977, o sea que Borges la tuvo hasta los 78 años. Fue una mujer difícil. Y, en general, con todas las novias de él estuvo en franca oposición. Si leés Borges a contraluz, de Estela Canto, que intenta hacer una biografía de Borges desde Estela, en realidad es una pelea a mano, a cara descubierta, entre Estela y Leonor.
No se puede hablar de los amores de Borges sin detenerse en María Kodama. ¿Qué lugar ocupó ella en ese Borges enamorado?
Borges le ha escrito un cuento, un poema, una reseña a todas sus novias. A Concepción Guerrero le escribió un poema. Le escribió un cuento a María Luisa Bombal, otro cuento; le escribió un prólogo a Emma Risso Platero, le escribió un cuento. Todo es así. A Kodama le escribió cuatro libros. Eso está hablando de una relación de persistencia, de amor, de continuidad. Yo creo que Kodama fue la gran víctima de la tragedia borgiana, porque Borges muere en 1986 y Kodama se convirtió en una especie de pararrayos.
¿Por qué decís que Kodama terminó ocupando ese lugar?
Borges muere en 1986, cuando la Argentina recién llegaba de nuevo a la vida democrática. Borges era la figura que había comido con (Jorge Rafael) Videla, la que estaba en contra de Perón; todavía estaba metido en una especie de laberinto borgiano. Y, a lo largo del tiempo, la que asumió ese rol de la polémica fue ella. Entonces el Borges que nos llega a nosotros ya no es tan importante si era "gorila" o no, cuál era su posición frente al Proceso, si firmó o no la declaración por los derechos humanos. Eso deja de ser importante y empezamos a leer su obra. Pero yo creo que, en parte, es gracias a que Kodama mantuvo viva la obra y se hizo cargo de las polémicas.
¿Y cuánto de esas mujeres y de esos amores terminó entrando en la literatura de Borges?
Muchísimo. Hay una relación muy fuerte entre esos vínculos y su escritura. Por eso me interesaba reconstruirlos, no desde una mirada de chimentos o de curiosidad sobre su vida privada, sino tratando de entender qué puntos de contacto había entre esas experiencias y su literatura.
Para terminar: ¿por dónde debería empezar a leer Borges alguien que nunca se acercó a su obra?
Está el mito de que Borges es difícil. Y yo creo que es difícil no por lo que escribe Borges, sino por la forma en la que accedemos a Borges, que es a través de la escuela.Cuando nosotros leemos a Borges desde un lugar institucional, tenés que leer sujeto, predicado, análisis sintáctico. Entonces parece que tenés que saber todo eso para leer a Borges. Yo creo que hay que leerlo sin prejuicios. Se puede entrar por cualquier cuento de Borges. Y los cuentos que te parecen difíciles, dejalos, porque en ese mismo libro hay siete cuentos que valen la pena. Mi cuento favorito es El Sur. Es un cuento común, pero está tan bien escrito que te atrapa. Creo que eso es lo que tenemos que hacer: olvidarnos de la catedral Borges y empezar a leer al autor.